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sábado, 12 de agosto de 2017

Aprende a descifrar lo que dicen las manos y los ojos

Artículo de colaboración de Edith Gómez


Tal como señala Gananci: “Hoy en día somos menos propensos a mantener una conversación buena e interesante. Nos pasamos horas comunicándonos a través de Internet y las redes sociales y, sin embargo, cada vez estamos más desconectados”.

Sin lugar a dudas, este planteamiento nos lleva nuevamente a estudiar qué ocurre cuando nos encontramos frente a una persona teniendo una conversación. Es necesario retomar el análisis de los gestos en el lenguaje corporal.

Efectivamente, nuestro cuerpo  es capaz de expresar mensajes, y muchas veces con mayor intensidad que las palabras. Aunque muchos privilegian al pensamiento, o el lenguaje verbal, existe una verdad en el hecho de que el cuerpo también es capaz de hablar.

Hay gestos que son infalibles al momento que tenemos una conversación con alguien más. Por ejemplo, cuando hacemos un movimiento con nuestros hombros, en señal de no entender qué ocurre en nuestro entorno.

De acuerdo a lo afirmado por los escritores de “El libro definitivo del lenguaje corporal”, Barbara Pease y Allan Pease, este gesto hecho con los hombros: “Es un buen ejemplo de un gesto universal que es usado para mostrar que la persona no conoce o entiende lo que dices”.

Asimismo, existen otras expresiones corporales que son inequívocos y transmiten cierta información al interlocutor, como por ejemplo cuando una persona tiende a encorvarse como forma de protección contra alguna agresión, o cuando levanta una ceja en forma de saludo.

Nuestras manos y nuestros ojos también dan información, y esto es útil conocerlo especialmente para aprender a descifrar lo que realmente está pensando la otra persona con quien hablamos, por medio de los movimientos que hace. A continuación, haremos énfasis en estos aspectos del proceso comunicativo gestual.

Lo que dicen las manos
Luego de la mirada, las manos son uno de los medios más eficaces para transmitir mensajes que no son captables a simple vista, tal como lo que la otra persona realmente piensa sobre lo que está afirmando, así como descubrir el estado de ánimo.

Son muchas las personas que suelen hablar y realizar una cantidad considerable de ademanes. Esta forma de mover las manos generalmente indica que la persona experimenta un entusiasmo vivo, ocasionado por diferentes motivos, como el estrés, sentirse bajo presión, tratar de desviar la atención sobre lo que afirma, o porque se siente comprometido durante su exposición.

Cuando una persona mantiene las palmas de sus manos abiertas, quiere decir que está siendo transparente y honestoSi quien habla contigo mantiene su mano cerrada y apunta hacia arriba con el dedo índice, es porque está tratando de mantener autoridad o superioridad. Este tipo de gestos suelen ser considerados un poco violentos cuando alguien los emplea durante una conversación, ya que son utilizados por quienes están cerca de atacar físicamente, y por supuesto, transmite emociones negativas en quien escucha.

Quien lleva sus manos hasta las caderas también transmite un gesto que es agresivo que busca que se sienta su presencia. Este tipo de gestualidad suele ser empleada por algunos hombres para denotar superioridad, o mayor grado de masculinidad cuando hay mujeres a su alrededor, y que les resultan atractivas.

La comunicación de los ojos
Tal como hemos indicado, los ojos también transmiten mensajes, quizás de manera más enfática que quien lo hace con las manos. Por ejemplo, cuando una persona comienza a mirar hacia los lados lo hace porque se siente aburrido o con poca confianza.

Si mientras hablas ocurre que la otra persona no te mira, esto sucede porque su atención no está en ese instante enfocada en la conversación. Tal vez no le interese nada de lo que está escuchando.

Si deseas establecer conexión con otra persona, de manera empática, recuerda siempre mirarle.

Es importante mirar con suavidad, ya que cuando la mirada se presenta de manera fija, puede terminar por intimidad al otro, quien se siente retado. Cuando alguien no parpadea, ello quiere decir que está vigilando a la otra persona.

Quien parpadea repetidas veces, lo hace porque se siente nervioso. Tal vez necesite sentir un poco de confianza.

Si las emociones que se experimentan en un momento son de alta intensidad, existe una tendencia a mirar hacia abajo. Este movimiento instintivo es un mecanismo de protección para tratar de impedir que los sentimientos que se experimentan sean notados por la otra persona.

Cuando sostenemos un intercambio comunicativo con alguien más, además de las palabras, los gestos también incitan a una reacción en el otro. En lugar de buscar demostrar superioridad, vale el esfuerzo alcanzar una conexión real.

Uno de los mejores indicativos de que todo marcha bien, y que has logrado establecer un vínculo con el interlocutor, es cuando este empieza a imitar algunos de tus gestos.

Estos motivos son una invitación para aprender a comunicarnos de una manera que resulte efectiva, pero también aprender a leer lo que la otra persona realmente está sintiendo.

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La autora: Edith Gómez es editora en Gananci, apasionada del marketing digital y está especializada en comunicación 'online'. 


Twitter: @edigomben.

lunes, 20 de febrero de 2017

El lenguaje no verbal: Un tema pendiente

http://compolitica.com/el-lenguaje-no-verbal-un-tema-pendiente/
"El lenguaje no verbal es un área de la comunicación que se ha explorado con poco rigor, lo que ha llevado a la mayoría de los consultores a tratar el tema con lugares comunes. Este hecho contrasta con la gran influencia que tiene el lenguaje del cuerpo, las expresiones, los gestos y hasta los silencios en la eficacia del mensaje". Leer más AQUÍ.

jueves, 21 de abril de 2016

Sobre nuestro lenguaje corporal


El lenguaje corporal influye en cómo nos ven los demás, pero también puede cambiar cómo nos vemos a nosotros mismos. La psicóloga social Amy Cuddy muestra cómo las "posturas de poder" —mostrar una actitud de seguridad, aun sintiéndose inseguro— pueden alterar los niveles cerebrales de testosterona y colesterol e, incluso, mejorar nuestras probabilidades de éxito.

lunes, 31 de marzo de 2014

Entrevista con Fran Carrillo, autor de 'Tus gestos te delatan'

Fran Carrillo, experto en oratoria.

"Los discursos de nuestros políticos apenas tienen alma"

Juan D. Sánchez. La afirmación es del experto en oratoria y CEO de La Fábrica de Discursos, Fran Carrillo. Hace unos días salió a la venta su libro, 'Tus gestos te delatan', una obra magnífica que nos da las claves para ser un buen comunicador. En esta entrevista que concede a Comunicación a la Deriva, Carrillo nos ofrece unas pinceladas muy sugerentes que animan a saber más sobre el tema. 

Juan Diego: ¿Por qué nos delatan nuestros gestos?
Fran Carrillo: Porque son el embalaje con el que presentamos nuestra comunicación a los demás. Porque son más creíbles que las palabras, que admiten un abanico más amplio de manipulación y mentira. Y porque sirven igualmente para reforzar el mensaje cuando necesitamos potenciar su efecto. Los gestos son la avanzadilla de lo que vendrá después, el envoltorio que recubre nuestras palabras y lo primero que recibe el interlocutor. Debemos cuidarlos para no exportar sensaciones y creencias contrarias a nuestros intereses.
JD.: ¿Qué es eso de que los feos comunican mejor?
@francarrillog: Reconozco que es un título provocador, elegido para llamar la atención. Cuando me preguntan por ese epígrafe lo explico de la siguiente forma: una persona atractiva físicamente considera que ese valor le capacita para penetrar mejor en el subconsciente de cualquiera. Y en parte es así gracias a la dictadura de lo visual, que determina el comportamiento de nuestro cerebro. Los que son menos atractivos [feos], sabedores de que por físico nunca ganarán la partida de la atención, de la seducción o la persuasión, necesitan potenciar otros aspectos menos visibles a simple vista: su oratoria, sus gestos, sus miradas, sus silencios…El objetivo es equilibrar la balanza que la naturaleza decidió desequilibrar un día.
JD.: ¿Qué poder tienen los silencios en el discurso?
@francarrillog: Más de lo que la gente se imagina. El silencio es la madre de la comunicación. Es lo que determina que un mensaje se recuerde porque ayuda a las palabras a situarse en la estructura del discurso. Antes y después de las palabras, ¿qué hay? Silencio. Ayuda a quien te escucha a anclar en su mente lo importante, te ayuda a ti como orador a separar lo principal de lo secundario, ayuda al propio discurso a respirar y a subrayar, sin palabras, qué mensajes deben recordarse.
JD.: ¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra oratoria?
@francarrillog: Como digo en el libro, visitar cada día al amigo PEP (Práctica, Ensayo, Preparación) sin dejar de sentarse en las cuatro patas que sujetan la silla de la excelencia para comunicar bien en público: leer, escribir, hablar y analizar. Ser constante en la praxis sin olvidarse de las raíces teóricas. La oratoria es, ante todo, proyección: de un sentimiento, de una idea, de un relato personal o un movimiento colectivo. Si proyectas bien, conectas bien.
JD.: Tres errores comunes en nuestros políticos.

@francarrillog: Sus discursos apenas tienen alma. Cuando los números, datos y cifras abundan más que las historias, los ejemplos y los relatos cercanos, la narrativa del orador es aburrida. No existe poesía porque sus discursos no tienen espíritu para ser recordables. Por otra parte, hablan para el partido, no para el ciudadano. Son mensajes hacia adentro y no hacia afuera, no para la gente, sino desde la sede. Y además, dicen demasiadas palabras para tan pocos mensajes, longitud más que calidad. Por último, destacaría que sus discursos son profundamente reactivos. No confrontan ideas sino que enfrentan personas. No ofrecen argumentos sino que solo exponen argumentario.

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13TV



Periodista Digital