"El Departamento de Educación del Gobierno de Aragón ha modificado el currículo para que los centros educativos puedan ofertar Oratoria como asignatura optativa en primero o segundo de Bachillerato a partir del próximo curso con el fin de que el alumnado mejore su capacidad de expresión y aprenda a hablar en público.
La asignatura se impartirá una hora a la semana y permitirá que los estudiantes de Bachillerato aprendan a hablar y exponer en público con un discurso, en la línea de las recomendaciones de la OCDE para mejorar la calidad del sistema educativo". Leer más AQUÍ.
Dos malagueñas se han alzado con el primer puesto en el Campeonato del Mundo de Debate Universitario en Español celebrado recientemente en Chile. Una estupenda noticia que nos anima a seguir hablando de oratoria. ¡Felicidades! Podéis leer más en la siguiente información de SUR.
Pilar Jericó: "Decía el escritor Mark Twain que hay dos tipos de oradores, los que se ponen nerviosos y los que mienten. Y los nervios van a variar dependiendo de lo que tengamos que contar o de quiénes nos escuchen. Muchas veces nos toca hablar en público en una reunión de trabajo, en la junta de vecinos o en el brindis de la boda de nuestro mejor amigo. Y aunque no nos lo enseñaran en el colegio o hayamos tenido una mala experiencia, hablar en público se puede entrenar si se sabe cómo. Mónica Galán, en su libro Método Bravo, nos enseña los cinco pasos para conseguirlo y aplicarlo en nuestro día a día". Lee más AQUÍ.
El libro 50 discursos que cambiaron el mundo, del editor y experiodista Andrew Burnet, recoge medio centenar de grandes discursos de los siglos XX y XXI que dejaron huella.
Juan Diego: ¿Por qué consideras importante hablar bien en público?
Antonio Fabregat: En mi opinión hay dos factores
principales. En primer lugar, nos ayuda a ser más efectivos en la transmisión
de información: la gente recuerda mejor las cosas que contamos, la persuasividad
del mensaje aumenta… y con ello aumentan también nuestras probabilidades de
éxito al transmitir mensajes importantes (que contraten a mi empresa para X
trabajo, que se tome una decisión Y…).
Por otro lado, y desde un punto
de vista más pragmático: es una habilidad necesaria y cada vez más demandada en
el mercado laboral. En un panorama donde los currículums cada vez son más
completos, con más idiomas… es importante para las empresas contar con personal
que sepa transmitir con eficacia los propósitos de la organización.
Consecuentemente, hablar bien en público es una eficiente forma de posicionarse
en el mercado laboral.
JD.: ¿Qué tres claves destacarías de tu libro, 'Convence y vencerás'?
AF.: Es un libro muy didáctico,
entretenido y útil. Didáctico porque no pretende ser un complejo manual de
oratoria sino un resumen práctico de técnicas que el lector pueda implementar
en su día a día y le ayuden a mejorar. Entretenido porque está escrito para que
el lector disfrute con sus historias y aprenda con sus ejercicios de manera
divertida. Y útil porque cuando termine de ser leído habrá permitido incorporar
al lector diversas formas de ser más persuasivo en sus conversaciones y
presentaciones diarias.
JD.: ¿Qué diferencias trazarías entre la persuasión y la manipulación?
AF.: Probablemente su punto de
partida. Pese a que ambas puedan valerse de un uso eficaz de la palabra, la primera
parte de la intención de convencer de manera honesta, con motivos racionales o
emotivos a una persona sobre una determinada convicción. La manipulación, por
el contrario, parte del conocimiento de que la racionalidad o la emotividad no
es suficiente, y pretende explotar las pasiones más bajas, pues en ocasiones
ello permitirá (deshonestamente) cambiar la forma de pensar de las personas.
JD.: ¿Qué enseñanzas y experiencias sacas de tus éxitos en los campeonatos
de oratoria y debate?
AF.: La más importante es haber
aprendido que la pasión y el esfuerzo pueden llevarte allá donde te propongas.
Mi carrera hasta conseguir el título de mejor orador mundial o de campeón
mundial de debate no ha sido sencilla, pero sí ha sido un camino constante de
motivación y de lucha por conseguir cosas que en un principio consideraba
imposibles. Me quedo con haber ido batiendo cada meta, y con la enseñanza de
que todas las que estén por venir necesitarán mucho trabajo, mucho esfuerzo y
muchas veces (mucho) cansancio… pero que, si se lucha por los sueños, terminan
llegando.
JD.: ¿Crees
que hay buenos oradores en el Congreso?
AF.: ¡Desde luego! Pese a que
probablemente la media debería ir mejorando poco a poco (acercando más el
discurso al ciudadano, prescindiendo de las ataduras y convirtiéndose en más
natural...) hay ejemplos de muy buenos comunicadores. Iñigo Errejón, Albert Rivera…
puedes no coincidir en nada ideológicamente con ellos, pero cuando les
escuchas, comprendes bien el mensaje, es capaz de llegar… buenos comunicadores
en definitiva.
Hoy, comparto con vosotros un artículo de colaboración deEdith Gómez, editora en Gananci y experta en comunicación 'online'.
Uno
de los principales instrumentos que tiene un político para llamar la atención y
comunicar
sus ideas, proyectos y propuestas es el discurso, por lo que se
siempre se debe perseguir que tenga una calidad memorable.
Este
por supuesto debe tener un poder de convencimiento notable porque su finalidad
es obtener la simpatía de los votantes al conectarse con ellos emocional y
psicológicamente. Eso lo logra un discurso político bien realizado. Si no sabes qué se necesita para crear un
discurso político persuasivo, sigue leyendo porque a continuación te
presentamos 5 claves:
1.Adaptar el discurso a
su público: Se puede tener un mensaje
excepcionalmente poderoso, pero si la audiencia no lo entiende, pues es en vano
y el tiempo se perdió. Para que el mensaje pueda llegar efectivamente, este
debe ser lo más personalizado posible hacia la audiencia que lo oye. Por esa
razón el político debe echar mano de toda la información de la que disponga
acerca del lugar y el público al que le expondrá sus ideas y usar dicha
información durante su intervención. Cuanto más específicas sean las propuestas
para las personas a las cuales se dirige, más eficaz será el discurso.
2. Es importante cautivar
a la audiencia: Si el público no está conectado,
el mensaje tampoco llegará, o puede que sí, pero superficialmente y esto en la
política no funciona. En el discurso político se busca mover fibras, que las
personas se sientan identificadas con el candidato para que se muevan a votar
por él. Esto se logra cuando está claro el tipo de audiencia a la cual se
dirigirá para que sepa aplicar efectivamente
las técnicas de oratoria pertinentes.
3.El discurso debe estar
preparado: Las buenas frases y los discursos
memorables no se dieron por pura casualidad. Todos los grandes discursos de
personajes importantes en el mundo
político durante la historia fueron preparados exhaustivamente –la gran mayoría
de las veces respaldados por un equipo-. Así que no hay razón para improvisar.
Cuando
la improvisación está presente, se nota y, por supuesto, es contraproducente
para el candidato. No se trata solo de preparar un buen discurso, con
argumentos de nivel e ideas innovadoras, sino saberlo presentar y para eso se
requiere practicarlo con disciplina.
Estas
prácticas deben hacerse en compañía de asesores y expertos en comunicación para
que realicen las observaciones pertinentes al candidato sobre sus fortalezas y
lo que necesite corregir, a fin de que mejore cada vez más. Si al principio no
lo logras, no te
rindas, la práctica te llevará a alcanzar
la experticia.
4. Introduce historias:
Los mejores discursos son aquellos con los que la gente se puede identificar y
la mejor manera de que la gente se meta en el discurso es contándoles historias.
La atención de los presentes se capta utilizando recursos narrativos como
metáforas, enumeraciones, citando textos interesantes y siendo elocuentes a la
hora de contar las historias. De esta forma haces que las personas presten aún
más atención y se vuelvan parte del discurso, porque desde su imaginación
vuelven propias las palabras que pronuncias, además de que una historia bien
contada te acerca indudablemente a la audiencia.
Es
muy famosa la premisa de Winston Churchill que explicaba -a la hora de dar un
discurso- lo siguiente: “Primero diles
de qué les vas a hablar, luego háblales de eso y por último, diles de qué les
hablaste”. La idea principal del discurso debe ser repetida numerosas veces
durante el mismo, no siempre utilizando las mismas palabras claro está, pero lo
que se desea lograr es que a la audiencia le quede claro el mensaje, como reza
un refrán de la sabiduría popular “la repetición es la madre de la retención”.
5. Llevar al público a la
acción: El fin de todo discurso político es que la audiencia sea movida a actuar, ya sea a votar, a protestar, a realizar
alguna acción. Si el producto del discurso realizado es la acción colectiva,
podemos decir que fue exitoso.
Las
claves anteriormente expuestas deben estar cuidadosamente organizadas y
homogéneamente presentes durante el discurso. Es pertinente recordar que dentro
de la exposición de su discurso, la persona goza de 3 momentos específicos para
figurar: la introducción donde debe enganchar al público con la expectativa. El
desarrollo del punto central donde argumenta con bases el tema previamente
presentado en la entrada y el cierre o conclusión, donde refuerza los puntos
anteriores e invita a sus oyentes a la acción.
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La autora: Edith Gómez es editora
en Gananci, apasionada del marketing digital y está especializada en comunicación
'online'.
Julián Blasco, profesor y eescritor, reflexiona en la cadena SER sobre la oratoria
como cualidad política, pero también sobre sus miserias cuando deriva en
la falta de respeto en las Cámaras.
Aquí tienes el debate electoral a tres entre Albert Rivera, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias organizado por El País con motivo del 20-D. Rajoy rechazó participar. Y aquí tienes un análisis del debate.