jueves, 15 de julio de 2010

Una entrevista sobre comunicación y deporte con el coach Francisco Alcaide Hernández



"A veces, en el periodismo, el sensacionalismo puede más que lo estrictamente deportivo"

Juan D. Sánchez. Internet tiene muchas virtudes y, entre ellas, está la de conocer a gente interesante. Es el caso de Francisco Alcaide Hernández. Lo conocí en el blog del coach Carlos Cubeiro hace pocos meses y, desde entonces, leo los artículos que cuelga en su página bloguera. Francisco es licenciado en Administración y Dirección de Empresas y Derecho, máster en Banca y Finanzas y doctor en Organización de Empresas gracias a una tesis sobre sport management centrada en la gestión de clubes y sociedades anónimas. Hoy, nos habla del deporte desde el punto de vista de la comunicación. Es una entrevista muy reveladora. No perdáis detalle.

JD: ¿Qué beneficios puede tener para la sociedad, en general, y para el deporte, en particular, la extraordinaria victoria de la selección española de fútbol?

Francisco: Los beneficios se manifiestan en todos los ámbitos:

- En el plano económico, los efectos positivos en el consumo son evidentes: primero, en la hostelería. Un día de partido el consumo de pizzas aumenta un 40% y el de cerveza pasa de uno a catorce botellines por persona; segundo, en el mundo del merchandising y los souvenirs; el proveedor oficial del equipo nacional ha vendido más de medio millón de camisetas, el doble que en la Eurocopa; tercero, en el sector del turismo a través de billetes de avión y plazas hoteleras para muchos españoles (aficionados, periodistas, deportistas, políticos...) que han seguido a la selección en Sudáfrica; y cuarto, en la publicidad y el patrocinio cuya inversión se ha multiplicado por cinco desde el último mundial de Alemania.

- En el plano político, la marca España sale reforzada. Acaparar portadas, entrevistas y minutos de televisión como campeones del mundo sirven para exhibir las virtudes como nación y obtener el reconocimiento y la atención internacional, una forma de mostrar al resto del planeta que se saben hacer bien las cosas. No hay que olvidar que detrás de cualquier éxito hay planificación, disciplina, trabajo en equipo, capacidad de sufrir y otros valores implícitos. Ese refuerzo de la «marca-país» genera simpatías y abre muchas puertas que redundan en contratos comerciales y alianzas estratégicas entre empresas o gobiernos.

- En el plano social las ventajas también son claras: el fútbol no soluciona problemas pero da alegrías, y cuando uno afronta las dificultades y las crisis con buen ánimo, las cosas mejoran. Todos sabemos la importancia que tienen los estados de ánimo en nuestros comportamientos y por ende en nuestro desempeño. Así lo corroboran diferentes estudios empíricos que muestran la correlación entre victorias deportivas y productividad laboral. Desde el derrotismo, el pesimismo y la actitud negativa es imposible construir y crear valor. La diferencia entre un pesimista y un optimista es que el primero pone la atención en los problemas, las excusas y el pasado y el segundo se centra en las soluciones, las alternativas y el futuro.

JD.: ¿Qué virtudes debe tener todo buen entrenador?

FCO.: A la hora de dirigir personas no hay recetas. Fijémonos en Mourinho y en Del Bosque, dos modelos tan diferentes pero ambos tan aclamados durante las últimas semanas. El primero tiene un perfil de tipo "duro" y el segundo más de tipo "blando". Lo único que podemos decir es que sólo es posible liderar desde la autenticidad, siendo uno mismo. Igual de erróneo sería intentar que Mourinho adaptase las formas de Del Bosque como Del Bosque adaptase las formas de Mourinho. El problema es que al éxito (y fracaso) siempre se le encuentran justificación, eso sí, a posteriori. Te cuento una anécdota que contaba en cierta ocasión Jorge Valdano. Hace unos años una discoteca se puso de moda en Milán y después de los partidos varios jugadores de los dos equipos de la ciudad –Inter y AC Milán– iban a descargar tensiones con copas y baile. El Inter llevaba una pésima temporada y desde el mismo club se culpaba a los jugadores por su lamentable comportamiento profesional. Curiosamente, el Milán completó una excelente temporada y para los responsables médicos del club la discoteca era el vehículo para el equilibrio psicológico de los jugadores. En definitiva, si al éxito se llega con un entrenador "duro" (Mourinho) se concluye que la disciplina es el camino; si la victoria se alcanza con un entrenador de perfil "bajo" la conclusión es que el diálogo, la calma y la serenidad es por lo que hay que apostar.

JD.: Sin tener en cuenta el enorme éxito del Mundial, ¿crees que el fútbol está sobrevalorado informativamente?

FCO.: Creo que no porque los datos manifiestan que a la gente le gusta el fútbol. Desde que se miden las audiencias en televisión, los diez programas más vistos corresponden a partidos de fútbol; el periódico más leído en nuestro país es el Marca y su edición digital es la web más visitada en España; el tour por el estadio Bernabeu registra cada año más de 600.000 visitantes, siendo el cuarto sitio más visitado de Madrid después del Prado, Tyssen y Reina Sofía y está entre los 11 más visitados de España junto a la Alhambra, la Giralda o la Mezquita Córdoba. En 2007, para celebrar el 50 aniversario del tratado constitutivo de la UE (Tratado de Roma) después de darle mucho a la cabeza decidieron que el acto central de ese cumpleaños iba a ser un partido de fútbol "porque era lo que más unía a los 500 millones de europeos". La gente pide fútbol porque el balompié satisface muy bien necesidades que están presentes en todos los seres humanos.

- Primero, la necesidad de grupo. La gran virtud del fútbol es que nos une a todos.

- Segundo, la necesidad de liberar tensiones. Siguiendo un partido de fútbol, ya sea en el estadio, en un bar o en casa, es de las pocas ocasiones que uno tiene para saltar, chillar, gritar, cantar, abrazarse, pintarse, disfrazarse... en definitiva, desmelenarse sin que a uno le miren raro.

- Tercero, la necesidad de emocionarse. Una de las grandes aportaciones del deporte rey es que nos mantiene expectantes cada partido. La imprevisibilidad del resultado -corto casi siempre- incrementa la incertidumbre que es según algunas investigaciones la variable más determinante para acudir a un estadio o seguir un partido de fútbol.

- Cuarto, la necesidad de ilusionarse. Cada vez que se disputa un partido -por muy superior que sea el equipo contrario- uno siempre tiene la esperanza de derrotar al contrario. La ilusión es el motor de la vida y con cada partido las ilusiones se renuevan.

JD.: ¿Qué luces y sombras tiene la capacidad de los medios de convertir a los deportistas en ídolos?

FCO.: Muchas veces me preguntan que no es justo que los futbolistas ganen tanto dinero. Siempre contesto que si ganan esas cifras es porque nosotros queremos que así sea: nosotros somos los que compramos las entradas que llenan los estadios, las camisetas para regalar, generamos audiencias televisivas enormes que dan mucho dinero en publicidad... Parece razonable que si el fútbol genera más de 9.000 millones de euros al año entre efectos directos e indirectos, sus protagonistas sean los principales beneficiados de la industria. Digo esto porque con frecuencia culpamos a los medios de comunicación de lo que ocurre cuando nosotros somos los principales desencadenantes.

¿Y qué es lo que hace que los deportistas los convirtamos en ídolos? Primero, son gente sana que se cuida y que atesora valores, algunos de ellos ya citados: disciplina, esfuerzo, superación de la derrota o gestión de la presión; segundo, se divierten haciendo lo que más les gusta; tercero, la mayoría ganan dinero; y cuarto, tienen reconocimiento social. Por tanto, los deportistas aglutinan en cierto modo el "ideal" de lo que muchas personas anhelan: hacer lo que te gusta, que te paguen por ello y que encima te lo reconozcan.

JD.: ¿Para bien y para mal, cuáles son las señas de identidad del periodismo deportivo?

FCO.: Creo que más que hablar de periodismo deportivo podríamos hablar de periodismo en general. Para mí la palabra clave es rigor. El problema, como en otros sectores, es que no es fácil conciliar muchas veces rentabilidad y ética. A veces el sensacionalismo puede pesar más que lo estrictamente deportivo porque muchas veces existen conflictos internos debido a que las órdenes vienen desde arriba: ¿lealtad a los valores o a la autoridad? Por otro lado, el deporte no es ciencia, lo que es susceptible de mucha opinión y debate, que si bien a veces es sano, también origina mucho ruido. A veces vemos como hay personas que un día te hablan de la política exterior del gobierno, otro de la reforma laboral y al día siguiente del planteamiento táctico de un entrenador.


JD.: ¿Cómo podría beneficiar a algunos deportes una mayor cobertura mediática?

FCO.: Todo lo que sea mayor cobertura, simplemente por el hecho de tener mayor visibilidad ya ayuda. No obstante, no hay que olvidar que los medios de comunicación, salvo las cadenas públicas, son empresas que buscan rentabilizar sus productos y contenidos. Los costes de retransmisión (desplazamiento de cámaras, derechos de emisión, gastos de personal, etc.) son muy elevados y buscan optimizar el binomio coste-beneficio. Lo hemos visto durante el Mundial, prácticamente todos los partidos de la selección han superado los 10 millones de telespectadores alcanzando en algún caso los 16 millones.

Dicho esto, creo que lo que ayuda mucho a que otros deportes con menos atención sean más protagonistas son las victorias. Lo hemos visto con Fernando Alonso. Un deporte apenas seguido como la Fórmula Uno hace años ha pasado a convertirse también en un fenómeno social. Lo mismo ha ocurrido con las motos gracias a Lorenzo o Pedrosa; o en el tenis gracias a Rafa Nadal. Los éxitos siempre vienen acompañados de mayor atención social y mediática, aunque todo hay que decirlo, hay deportes que tienen más historia entre los aficionados y otros menos, y la historia, como se suele decir, pesa para bien o para mal.

JD.: ¿Qué deportes necesitan un mayor apoyo institucional y privado?

FCO.: Creo que en general el deporte debería ser una de las prioridades de los presupuestos sociales. El deporte es educación y es valores, y para mí ese es el punto de partida sobre el que se construye una sociedad. Como decía un pensador: "La educación está en manos de la juventud pero la juventud está en manos de quien la forme". Si nos fijamos, las virtudes del deporte son tan numerosas que desde hace tiempo se utiliza el deporte como metáfora para trasladar enseñanzas a los directivos de empresa.

JD.: ¿Está muy tocada la imagen del ciclismo por culpa de los casos de dopaje?

FCO.: El dopaje en el ciclismo o en cualquier otro deporte, es una lacra igual que la corrupción en la política o la falta de ética en la empresa. No obstante, a menudo lo malo, por ser excepcional, acapara el interés de los medios de comunicación, de lo que no debería concluirse que eso es lo habitual. No creo que los casos puntuales de dopaje en el ciclismo -al igual que la compra de partidos de fútbol en Italia o Alemania- debiliten el deporte. Hay que perseguir esos casos con penas y durezas y establecer sanas medidas de control que eviten que se repitan.

JD.: ¿Qué es lo mejor del deportista de élite que más admiras?

FCO.: Cuando miramos a los deportistas de élite a menudo nos quedamos en la carcasa, en el dinero que ganan, la fama, el reconocimiento, el glamour..., pero detrás de cualquier logro destacable hay mucha capacidad de trabajo, disciplina, esfuerzo, sacrificio, renuncias, aceptación de la derrota, gestión del fracaso, fair play y respeto a las reglas o trabajo en equipo, todos ellos valores muy útiles en nuestra vida diaria. Albert Camus, Premio Nobel de Literatura en 1957, dijo en una ocasión: "Porque después de muchos años en que el mundo me ha permitido variadas experiencias, lo que más sé, a la larga, acerca de moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol". El deporte es la mejor herramienta educativa que existe, porque uno aprende mientras juega y se divierte, sin darse uno cuenta, por eso resulta tan pedagógico. Tiene la facultad de enseñar sin que el beneficiado sea consciente de ello.

JD.: ¿Haces deporte?

FCO.: Ahora más bien poco, aunque intento estar siempre en movimiento y activo.


domingo, 4 de julio de 2010

Turno de preguntas




Todo lo que ocurre desde que contactan con nosotros para ofrecer una charla, taller o conferencia hasta que acabamos la tarea y llegamos a casa es importante. En mis cursos de oratoria básica, hago hincapié en la relevancia de preparar muy bien la sesión del turno de preguntas del público. Estamos acostumbrados a revisar cada coma de la intervención pero olvidamos, con frecuencia, que el público también debe hablar y que hay que estar preparados para afrontar esta fase del encuentro. No olvidéis nunca que el partido no acaba hasta que el árbitro no pita el final del partido, y es que en el minuto 90 nos pueden meter un gol de penalti o de carambola y echar por tierra una intervención brillante. Por tanto, ¿qué debemos saber del turno de preguntas del auditorio?

- Es un elemento más de la charla, no se improvisa.

- Ensaya: platéate posibles preguntas y respuestas.

- Indica al inicio de la intervención si te pueden interrumpir cuando surja alguna duda o si habrá al final un turno de preguntas.

- Cuando el tiempo disponible (indícalo al principio) se esté agotando, señala que sólo queda tiempo para dos preguntas más.

- Cuando te formulen la pregunta, repítela. La idea es comprobar si se ha entendido bien la cuestión, te aseguras de que todo el mundo la haya escuchado y ganas tiempo para pensar la respuesta.

- Aprovecha el turno de preguntas para repetir tu idea central o decir algo que habías olvidado.

- Sé breve.

- Piensa, no te precipites.

- Si no sabes la respuesta, no mientas. Sin decir que no sabes la respuesta, puedes lanzar la pregunta al auditorio (ganas tiempo para pensar y existe la posibilidad de que alguien sepa la respuesta correcta). Si no ves salida, reconoce que no sabes la respuesta pero comprométete a buscarla en otro momento y a comunicársela a quien te preguntó.

- Ante las discrepancias, mantén la calma y no te creas en posesión de la verdad absoluta.

- No aceptes faltas de respeto.

- Si alguien pretende monopolizar la charla, córtale con diplomacia e indica que otras personas también quieren hablar.

- Sonríe.

- Agradece las intervenciones.

- Mientras te preguntan, mira a tu interlocutor; en la respuesta, mira a todos.

Son unas reglas fáciles de seguir pero muy importantes. Ya sabes, el turno de preguntas forma parte del discurso. No lo improvises.

viernes, 25 de junio de 2010

Entrevista con Nacho Rivas, profesor de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UMA


"Me gustaría que

mis alumnos

desarrollaran una visión

crítica de la realidad"


Amigos, hoy entrevisto al profesor del Departamento de Didáctica y Organización Escolar de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UMA Nacho Rivas. Abordamos un tema especialmente interesante, nos acercamos a la relación que existe entre la enseñanza y la comunicación. Si queréis conocer más sobre el trabajo de investigación que desarrollan los profesionales de esta facultad os ofrezco dos enlaces de interés: www.hum619.uma.es y webdeptos.uma.es/doe/. Para los blogueros es magnífico que personas como Nacho colaboren con nosotros, nos dan la oportunidad de aprender y de dar un uso extraordinario a Internet.


Pregunta: ¿Qué enseñas a tus alumnos?

Respuesta: No es fácil contestar a esta pregunta, porque lo que me preocupa no es tanto qué les enseño como qué pueden aprender. La enseñanza siempre implica una relación jerarquizada: alguien que sabe – alguien que no sabe. Pero el aprendizaje y el conocimiento no se mueven con esa lógica, sino la de compartir experiencias que permitan generar condiciones para avanzar, para crecer y para construir. Si la pregunta la transformo en qué me gustaría que aprendieran mis alumnos y alumnas, la cuestión es diferente. Claramente, me gustaría que desarrollaran una visión crítica de la realidad, capacidad para trabajar cooperativamente y que desarrollen valores como la justicia, la libertad y la solidaridad. Para ellos procuro que las actividades de enseñanza que llevo a cabo pongan en práctica estos principios, ya que es la única forma de que puedan adquirirlos.


P.: Algunos expertos aseguran que los problemas que tenemos los españoles para comunicar bien están relacionados con la educación que recibimos en el colegio, el instituto y la universidad, ¿estás de acuerdo?

R.: En parte sí y en parte no. Somos partícipes todos de una cultura propia, y las prácticas escolares son parte también de esta cultura. Por tanto, la escuela no lleva a cabo prácticas muy diferentes a las que tienen lugar en la sociedad en la que se ubica. Esto quiere decir que la responsabilidad es colectiva, de forma que si cada institución pone en juego prácticas y actitudes distintas la situación puede cambiar. La escuela, en este sentido, tiene su propia responsabilidad, ya que tiene a su cargo de forma intencional la formación, la socialización y la educación. Por tanto sus prácticas son más significativas. Pero la escuela no puede ser la receptora de todas las culpas. El proyecto social es más colectivo. En la medida en que la escuela forme parte de dinámicas de cambio social, entre ellas las que tienen que ver con la comunicación, estará en condiciones de participar de este cambio.


P.: ¿Qué podemos hacer para que las clases sean más participativas y exista un auténtico proceso de comunicación?

R.: Creerse (docentes, familia y sociedad) que el conocimiento se construye desde la comunicación y la participación y que no es un conjunto de verdades establecidas. El mal principal de la escuela (al menos uno de los principales) es esta visión del conocimiento jerarquizada y estática, compuesta de verdades universales transmitidas a través de los libros de texto y los curricula escolares. Desde esta perspectiva nunca podrán ser participativas las clases. Pensando que el conocimiento es una construcción social, que solamente tiene lugar por medio de la experiencia significativa y participativa, la situación cambia sustancialmente.


P.: ¿Cómo son tus clases? ¿Incentivas el feedback profesor-alumnos?

R.: Parten de la experiencia del alumnado en su historia personal, social y escolar. La reconstrucción crítica de esta experiencia en un proceso colaborativo y en diálogo con los marcos conceptuales es lo que va construyendo el contenido de las clases. Por tanto, el trabajo cooperativo, el debate, la crítica, la búsqueda y la reflexión, son los ejes que articulan el trabajo de todo el grupo.


P.: ¿Qué opinas de la calidad del sistema educativo?

R.: Es una manifestación de la “calidad” de la práctica cultural de la sociedad. Incluso podría decir que es la manifestación de la “calidad” de la política cultural del país. La cual, deja mucho que desear. Una sociedad como la nuestra, preocupada más por el control, por el éxito a costa de lo que sea, la eficiencia entendida como productos, etc. no deja mucho lugar para la calidad entendida como construcción de la comprensión crítica de la realidad social, física y emocional. La política educativa está más preocupada por regular el trabajo de los docentes que por permitir un desarrollo autónomo y público del trabajo escolar. Desde estas premisas la calidad siempre estará mermada. Falta confianza en los docentes, en las familias y en las posibilidades del entorno social.


P.: Muchas reuniones familiares y de amigos se convierten en debates ‘encarnizados’ en los que nadie escucha a nadie, ¿has vivido alguna de estas situaciones de ‘incomunicación’?

R.: Frecuentemente. Estamos educados en una idea de verdad absoluta que hay que defender a costa de lo que sea. Nos falta humildad para entender que la realidad es más compleja que nuestra visión particular y respeto para aceptar la pluralidad y la diferencia como característica del ser humano.


P.: ¿Confundimos hablar mucho con comunicar bien?

R.: A menudo. Y los docentes somos muy dados a ello.


P.: ¿Tienes algún truco para comunicar eficazmente en tus intervenciones públicas?

R.: Identificarme con el público que tengo enfrente y sobre aquello que les preocupa. Puede haber estrategias eficaces, propias de cierto tipo de oradores (o charlatanes), pero creo que la clave es cognitiva, no estratégica. Esto es, poder entrar en el mundo de significados de la gente que te escucha y conectar con las cosas que les preocupan.


P.: ¿A quién consideras un gran orador?

R.: Actualmente resulta difícil contestar a esta pregunta. Vivimos un momento de fuerte mediocridad y no me veo capaz de destacar a alguien que realmente comunique algo. Sí hay gente capaz de atrapar al público, pero pocos que les digan algo relevante.

viernes, 18 de junio de 2010

¡Llama la atención!





Llevo muchas semanas sin hablaros de mi amigo José Rojo, pero no os preocupéis... no le ha pasado nada, está como siempre, muy liado con su día a día de padre, trabajador social y activo voluntario medioambiental. Esta semana nos hemos visto en mi casa para echar un rato. Le consulté algunos temas de burocracia, hablamos del mundial, de algunos planes para el fin de semana y de una charla que tiene que ofrecer a un grupo de profesionales de su gremio dentro de quince días.

Me planteaba que tenía muy claro el mensaje que quería transmitir a sus colegas y que se sentía con fuerzas para no mostrarse nervioso, pero era consciente de que esto no es suficiente para salir con éxito de una intervención pública. Su gran obsesión era no aburrir y llamar la atención. José no tiene mucha experiencia como orador pero sí ha asistido a innumerables congresos, charlas y conferencias y sabe muy bien que pocas cosas hay más aburridas que este tipo de citas. Él no quiere entrar en la lista de los conferenciantes plastas. Me sugirió que le diese algunas ideas y le propuse las siguientes, que comparto con vosotros:

- Elige un título sugerente para la charla. No es lo mismo presentar tu intervención bajo el título "España ante la crisis" que "Diez claves para salir de la crisis". No se trata de mentir en el título y crear una falsa expectativa, sino de echarle un poco de creatividad para que enganchemos al auditorio en cuanto lea el título.

- Transmite entusiasmo. No te presentes ante el público con los brazos caídos y medio dormido, debes tener las pilas a tope y reflejar que estás encantado de compartir tu tiempo con el público, debes transmitir que te entusiasma el tema del que vas a hablar.

- Contacto visual. Tus ojos son tus grandes aliados, son como un imán que atrae al público. La mirada hace partícipe al auditorio de lo que está pasando y es el mejor medidor del grado de entendimiento y aceptación de tu mensaje, es decir, si miras a la gente comprobarás si se aburre o no y si comparte o desprecia lo que dices.

- Lenguaje cercano. Por favor, adapta tu lenguaje al nivel del público. No es lo mismo hablar para un auditorio especializado que para uno heterogéneo. Por cierto, pocas cosas hay tan patéticas como sacar del diccionario palabras que nadie entiende para quedar como erudito. La pedantería no lleva a ningún sitio.

- Recurre al humor y a las historias. Arrancar una sonrisa es muy importante (si es que el tema de la charla se presta a ello) y las historias y anécdotas enganchan mucho (hacen más entretenido el discurso, facilitan el recuerdo del mensaje y permiten estrechar lazos con el público si están relacionadas con él).

- Haz pausas antes de lanzar una idea importante. Estos pequeños silencios atraen la atención y forman parte del discurso. Las pausas deben ser silenciosas y durante las mismas hay que mirar al auditorio (no han de usarse para repasar los papeles).

- Lanza preguntas al público. Con esta herramienta, no sólo se llama la atención, también se fomenta la participación y es un buen truco para relajarte (mientras otros hablan, tú descansas y piensas cómo seguirás la intervención).

- Cambia el tono de tu voz. No mantengas un tono monótono (eso aburre), súbelo y bájalo.

- Mézclate con el público. Si la sala y las circunstancias lo permiten, abandona la mesa y el atril y acércate a la gente.

- Muestra cosas: documentos audiovisuales, objetos, maquetas, etc.

- Y, sobre todo, sonríe. Recibirás lo que des.

Hacer todo esto no es fácil, pero no imposible, y os aseguro que funciona. ¿Te atreves? Ponlo en práctica y me cuentas qué tal te ha ido. Espero que a mi amigo José Rojo le vaya muy bien.






domingo, 13 de junio de 2010

Palabras vacías




El sábado estuve en el concierto que Alejandro Sanz ofreció en Málaga. Aunque es un gran artista, no está en mi lista de favoritos, asistí para acompañar a mi mujer que, desde hace muchos años, canta sus canciones y compra sus discos. Una de las lecciones que me ha enseñado la vida, hasta el momento, es que de todo se aprende algo, y aproveché el espectáculo (que fue muy bueno, hay que admitirlo) como fuente de inspiración para un nuevo artículo. Afortunadamente, Alejandro Sanz me regaló un par de temas: su lección para conquistar al público con las emociones y todo lo que rodea al espectáculo, y el uso que damos a algunas palabras. Hoy, os hablaré de esto último.


Sus letras, sin duda, están cargadas de poesía y tienen una musicalidad extraordinaria, pero pensando en clave comunicativa me llevaron a pensar, mientras miles de voces las cantaban al mismo tiempo, la facilidad con la que empleamos palabras y expresiones como: amistad, amor, te quiero, me muero sin ti, etc. En el contexto en el que nos movemos (las letras de una canción), es normal que aparezcan constantemente y que no nos planteemos si existe correspondencia entre lo que se canta y lo que luego pasa en la realidad (el amor está lleno de obstáculos, la amistad no es tan pura como la pintan y casi nadie se moriría si uno faltase).

Esto mismo ocurre con otras palabras y expresiones en la parcela que a nosotros nos interesa en este blog. En el ámbito de la comunicación política, hemos machacado el lenguaje. Si los artistas hablan hasta la saciedad en sus letras del amor, los políticos emplean una y otra vez términos y frases tipo eslogan hasta vaciarlos por completo de contenido. Un buen ejemplo es el calificativo "sostenible", que está presente desde hace un tiempo en el discurso político hasta un punto que roza lo insoportable. Ahora, todo es sostenible. Los proyectos, las normas, las leyes, el urbanismo, el desarrollo, etc. Todo, absolutamente todo, es sostenible. Es la palabra de moda con la que nos quieren decir que apuestan por un progreso que respeta el medio ambiente y garantiza el futuro de las generaciones futuras. Se emplea con tanta frecuencia esta palabra y de modo tan injustificado en tantas ocasiones, que se ha convertido en un calificativo gastado y sin credibilidad ninguna. Lo mismo ocurre con términos como solidaridad, igualdad, honradez, unidad, esfuerzo, diálogo, consenso, etc.

El problema no está en emplear estas palabras, sino en usarlas sin respetar su significado. Cuando, sin ser cierto, un partido dice que sus "políticas luchan por la igualdad entre hombres y mujeres", "que defienden la unidad de España", "que buscan el consenso de todos", "que apuestan por el diálogo", "que miran por la solidaridad entre comunidades", "que son el espejo de la honradez", está restando credibilidad al diccionario y ensuciando la imagen de la política.

Los partidos buscan palabras que reflejen sus valores y se apoderan de ellas para convertir la lucha política en una lucha de lenguajes (derecha e izquierda tienen un lenguaje propio). Cada partido defiende unos valores y cada uno tiene sus propios sustantivos, calificativos y expresiones que los definen. Cuando se abusa de esta fórmula persuasiva se cae en un error, sobre todo, si lo que decimos no se corresponde con la realidad. Es decir, nadie se cree que el partido X es el partido de la solidaridad, del esfuerzo o de la unidad de España, si no lo demuestra con hechos. Las palabras, pues, quedan en papel mojado e inutilizables.

En nuestra vida diaria, ocurre algo parecido, como en las canciones y en los discursos políticos. ¿Cuántas veces hemos dicho que amamos sin amar de verdad? ¿Cuánta amistad hemos dicho dar sin ser cierto? ¿Cuánta solidaridad se vende sin pasar de puro apoyo interesado? ¿Cuánta sostenibilidad real hay en los proyectos que defienden los gobiernos y partidos? Amigos, no podemos vaciar de contenido las palabras. Si lo hacemos, dejarán de ser palabras para convertirse en ruido. La Comunicación Política Cívica defiende otro modelo, que pasa por llamar a las cosas por su nombre y no encorsetar los discursos en un vocabulario tan rígido. La persuasión tiene otros caminos.



sábado, 5 de junio de 2010

El poder de las emociones




"Y no estaría aquí esta noche sin el respaldo infatigable de mi mejor amiga durante los últimos dieciséis años, la piedra angular de nuestra familia, el amor de mi vida, la próxima dama de la nación (...)". Estas palabras fueron pronunciadas por Obama el 5 de noviembre de 2008 en el Grant Park de Chicago ante 100.000 personas tras su disputada victoria electoral. Dos meses después, el 20 de enero de 2009, en su discurso de toma de posesión dijo frases como éstas:
"Todos somos iguales, todos somos libres, y todos merecemos una oportunidad de buscar toda la felicidad que nos sea posible". "A los habitantes de los países pobres: nos comprometemos a trabajar a vuestro lado para conseguir que vuestras granjas florezcan y que fluyan aguas potables; para dar de comer a los cuerpos desnutridos y saciar las mentes sedientas". Mucho se ha dicho y escrito ya de Obama, pero hoy me he acordado de estos discursos tras leer un par de noticias sobre la presentación de un postgrado de comunicación política y campañas electorales. En el acto se ha hablado de la necesidad de enseñar a nuestros políticos los entresijos del discurso emocional, algo en lo que Obama es un maestro de maestros, a pesar de las horas bajas que vive.

¿Qué camino nos muestra la política de las emociones? Otra forma de llegar a los ciudadanos sin traicionar los principios de la Comunicación Política Cívica. Nos encontramos ante una herramienta que toca otras teclas de nuestro cerebro, mueve el mecanismo de las emociones. Y es que no sólo podemos comunicar (y persuadir) con razones y argumentos, también tenemos la posibilidad de conquistar al público por la vía emocional. Esto no es nuevo, ya está inventado. Por ejemplo, ¿qué activa en nosotros una canción o una película que nos gusta? Activa las emociones, que son más poderosas que las razones. Ésta es, precisamente, la fórmula de la publicidad, y se puede aplicar a la comunicación política, pero no con la intención de engañar a nadie, sino con la legítima pretensión de atraer la atención del ciudadano.

Mi propuesta no es, ni mucho menos, que los políticos españoles copien el modelo Obama, hay que tener en cuenta las importantes diferencias culturales entre los dos países. Lo que en EE UU resulta brillante aquí puede quedar cursi o fuera de lugar (recordad, por ejemplo, la historia de la niña de Rajoy en uno de los debates con Zapatero durante la última campaña electoral; al candidato popular no le funcionó aquel recurso emocional, habló sin sentir y se le notó nervioso, quedó falso). La idea es que el discurso político no sea tan plano y crispado como el actual, debe incorporar historias, un relato con emociones que ilusionen y transmitan un mensaje con valores que digan algo. Hoy en día se abusa de un tipo de discurso emocional muy barato (aunque no siempre es así), y es el que constantemente apela al miedo: miedo a que Zapatero siga de presidente y miedo a que Rajoy pueda llegar a serlo. Hay muy poca originalidad y esfuerzo detrás de ese discurso monoemocional.

Desde lo que llamo Comunicación Política Cívica podemos construir discursos más atractivos que enganchen a los ciudadanos por medio de las emociones. Esto no quiere decir que transformemos las intervenciones en puros anuncios de televisión, literatura romántica de kiosco o propaganda de optimistas sin freno. Lo fundamental es ofrecer razones mezcladas con emociones, con historias que transmitan valores y una visión concreta y clara de la realidad y de los problemas que debemos afrontar.

sábado, 29 de mayo de 2010

En el silencio de las aulas...


"Papel y boli en mano para improvisar con rapidez las refutaciones que aplaquen los ataques verbales del contrario. A favor y en contra, sin saber qué posición defenderán hasta cinco minutos antes del comienzo del debate, cuatro equipos de alumnos del Grado de Maestro de la Universidad Pública de Navarra hicieron su última intervención en el Parlamento foral durante la final de la Liga de Debate". Es la entradilla de una noticia que publicó el Diario de Navarra el 19 de mayo. Echo de menos más iniciativas de este tipo en nuestro sistema educativo. No parece nuestro, sino de los americanos. Eso de que los jóvenes debatan en el colegio, el instituto o la universidad no va con nosotros, pero cometemos un error que nos priva de mejores oradores.

Hace unos días acabé el libro '¿Por qué los españoles comunicamos tan mal?' del periodista y doctor en Sociología Manuel Campo Vidal. Esta obra nos habla, entre otros temas, de la necesidad de dar un giro en la enseñanza para que los alumnos también abran la boca en las aulas y no se comporten como meros receptores. Y es que, en España, con demasiada frecuencia, imponemos el monólogo a la conversación y levantamos la voz para tapar al otro. Hablar mucho, no es comunicar bien. Son realidades distintas e, incluso, pueden llegar a ser enemigas.

El modelo del profesor parlanchín está obsoleto, los estudiantes deben opinar y debatir pero han de hacerlo respetando dos reglas fundamentales: pensar antes de hablar y prestar atención al interlocutor. En España nos encanta contar nuestra historia y no seguir el hilo de lo que nos dice el otro. Lo peor es que esto se traslada a todos los ámbitos de la vida: la familia, la empresa, la política, etc.

No estaría de más que el sistema educativo generalizase actividades como la desarrollada por la Universidad Pública de Navarra u otras que tuviesen el mismo objetivo. Las aulas deben abrir la boca, entre sus paredes hay demasiado silencio.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Entrevista con la periodista y formadora Mónica Pérez de las Heras


"Las tres claves de la oratoria son la
naturalidad, la humildad y el corazón"



Hace un par de meses me encontré con uno de sus blogs y descubrí otra forma de abordar la oratoria y de tratarla en los talleres de formación. Os hablo de la inteligencia emocional. Puede sonar pedante pero es una realidad que había que bautizar de alguna forma. Nos ayuda a acercarnos a los demás y a comunicarnos mejor. Mónica es periodista, especialista en oratoria con Programación Neurolingüística y formadora en temas ambientales y periodísticos. Próximamente, impartirá un interesante curso de oratoria en Madrid, ¿te apuntas?


Pregunta: ¿Cuáles son las claves más importantes a la hora de afrontar una intervención en público?

Respuesta: Las tres claves son la naturalidad, la humildad y el corazón. Con la naturalidad somos como somos sin querer aparentar nada; con la humildad no nos creemos más que nadie y con el corazón lo que hacemos es transmitir lo que llevamos dentro. Con estas tres claves se acabaron los miedos a no gustar a alguien ya que no gustamos a todo el mundo, miedo a no saber algo puesto que no lo sabemos todo ni miedo a quedarnos en blanco porque el público no sabe lo que le vamos a contar.


P.: En un discurso, un buen comienzo es fundamental, pero muchos se enredan con los saludos, ¿qué podemos aconsejarles?

R.: Para que los saludos salgan bien se pueden llevar anotados en una ficha que se mira al empezar, así no se nos olvida nadie. Así lo hace Obama, lleva siempre una tarjeta con el protocolo de a quién tiene que saludar al llegar y la lee.


P.: ¿Qué es la oratoria con Programación Neurolinguística?

R.: Es hablar en público empleando las técnicas de PNL para saber que hay que hablar para visuales, auditivos y kinestésicos. Además incluye prácticas muy interesantes para calibrar bien al público y conseguir sintonía con él.


P.: ¿Qué nos cuentas en tu libro '¿Estás comunicando?'?

R.: Las 112 claves para mejorar la comunicación con inteligencia emocional y PNL, herramientas muy prácticas para empezar a poner en práctica en cuanto se leen.

P.: También has escrito sobre la oratoria de Obama, ¿cuál es su secreto?

R.: Para saberlo hay que leer el libro, jajaja... porque es verdad que Obama reúne unas características muy especiales: inteligencia emocional, usa las tres claves de la oratoria, emplea la PNL, usa cuidadosamente el lenguaje verbal, no verbal y paraverbal.

P.: ¿Qué opinas sobre las dotes de oratoria de los políticos españoles?

R.: Que deberían aprender de Obama no el marketing o uso de los medios tecnológicos sino de su gestión emocional. Les falta inteligencia emocional.

P.: ¿Comunicaríamos mejor si en el sistema educativo se fomentase más el debate?

R.: Comunicaríamos mejor si se educara en emociones. Sólo se puede debatir desde la serenidad y la tranquilidad.

P.: Los días 11 y 12 de junio impartes un curso de oratoria en Madrid, ¿será una buena oportunidad para...?
R.: Aprobar la asignatura pendiente que cualquier persona tiene de hablar en público. Una oportunidad para no dejarlo para septiembre.




viernes, 21 de mayo de 2010

Entrevista con Javier Gómez, subdirector de 'Málaga Hoy'


"No nos callamos jamás
una crítica o exigencia al poder"



Hoy os presento al subdirector del periódico Málaga Hoy, Javier Gómez, en una entrevista en la que abordamos asuntos como el impacto de la crisis en la Prensa, las amenazas de internet para el sector, la independencia de los medios o las lagunas de la comunicación política de los partidos. Como siempre, mi compañero de promoción en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de Málaga, nos brinda unas interesantes y lúcidas reflexiones sobre el panorama de los medios. Podéis encontrar más opiniones de Javier en la sección El Prisma y otros muchos contenidos de interés en Málaga Hoy.


Pregunta: ¿Cómo llevan los periódicos la crisis económica?
R.: Mal, pero como todo el mundo. Los periodistas tenemos tendencia a mirarnos el ombligo y creernos el centro del universo, a llorar todos los días por nuestra situación. Nos olvidamos de que hay sectores que lo están pasando mucho peor, y no sólo la construcción. Los vendedores de coches, el comercio en general, los pequeños empresarios... Lo que ocurre es que la crisis actual esconde una crisis anterior de los periódicos, cuyo modelo de negocio está en transformación. Pero yo no veo en España que hayan cerrado tantos periódicos como fábricas, promotoras o comercios, y eso que venimos de una época de expansión en la que ha habido sobrepoblación de prensa para el público real que tenemos.

P.: ¿Internet es una amenaza para el formato de papel?
R.: Desde luego. Aunque no creo que pueda remplazar nunca el placer de leer un periódico el domingo, las ediciones digitales son una dura competencia para el papel, que tiene los días contados. Primero porque las nuevas generaciones, ni siquiera las que están estudiando en las facultades de Periodismo, leen ya periódicos impresos. Lo hacen en la red. Así que es un hábito en extinción. Luego está el factor multimedia, y las posibilidades de los medios on line. Internet ha reinventado los periódicos o ha creado un producto informativo nuevo, con vídeos, inmediato, galerías gráficas, participación. Digamos que es una evolución mixta de las ventajas de la radio, la televisión y la prensa escrita. Y por último pero no menos importante, el formato papel es terrible para el medio ambiente. ¿Alguna vez has visto una fábrica papelera? Y mejor ni pensar los árboles que se cortan para hacer una bobina.

P.: ¿Qué poder otorgas a la Prensa en la formación de la opinión pública?
R.: Tiene un papel importante, aunque cada vez menos directo. Ha perdido su influencia directa sobre las masas, en manos de la televisión y, en menor medida, la radio. Pero la prensa sigue influyendo, y mucho, a las televisiones y las radios, por lo que por ahí conserva su poder. Los periódicos y la opinión publicada, que no pública, también mantienen su influencia sobre las elites y las clases dirigentes e intelectuales, que después acaban trasladando su opinión a las masas.

P.: En líneas generales, ¿qué opinas de la calidad de la Prensa española?
R.: A la prensa española le queda tanto por avanzar como a la democracia española. Se ha recorrido mucho camino y se hacen productos dignos, pero si repasamos el quiosco todos los días veremos titulares contradictorios de un mismo hecho informativo, según el diario. Creo que confundimos línea editorial con ideología, y aunque no tenemos periódicos amarillos como los británicos y los alemanes, sí que tiene demasiado peso la prensa deportiva. Particularmente, me quedo con la prensa nacional que se edita en Barcelona, La Vanguardia y El Periódico, antes que la de Madrid, que sigue en las trincheras pero desgraciadamente tiene toda la influencia.

P.: Ponle nota a la comunicación política de los partidos.
R.: Progresa, pero no adecuadamente. Aunque cada vez dominan más el uso de los diferentes medios y de internet, los partidos siguen confundiendo comunicación con propaganda. No son lo mismo.

P.: ¿Cómo es un día en la redacción de Málaga Hoy?
R.: Siempre diferente. En mi caso, reviso la competencia y la actualidad temprano desde casa, pero no llego al periódico hasta bien entrada la mañana. Muchas de las cosas del día se pueden encargar a distancia. Por la mañana, decidimos las principales apuestas del día, aunque la actualidad acaba comiéndote a primera hora de la tarde. El director y yo, siguiendo también los criterios del grupo, hacemos la portada a partir de las 8 ó 9 y nos podemos tirar más de dos horas con ella. También hay que editar informaciones, decidir enfoques, pensar temas para el fin de semana, discutir con los redactores (en el buen y en el mal sentido de la palabra discutir), y actualizar los dos blogs que tengo, cosa que hago menos de lo que me gustaría.

P.: ¿Qué hace especial a tu periódico frente a la competencia?
R.: Todos los periódicos presumen de independencia y de ser críticos con el poder. La realidad, luego, es otra. En nuestro caso, creo poder afirmar que nos metemos en todos los charcos que vemos y que no nos callamos jamás una crítica o exigencia al poder. Eso ha tenido consecuencias económicas para la empresa, con vetos de algunas instituciones simplemente por publicar hechos veraces como el sueldo de un cargo político, como la plaza de funcionario que se creó un alcalde, o como que un túnel del AVE tenía graves filtraciones de agua. Y me enorgullece decir que jamás hemos tenido una consigna al respecto del editor del periódico. Esa independencia creo que se ve reflejada en todas las secciones del periódico. Tenemos una línea editorial clara en muchos asuntos, pero en absoluto eso significa que estemos del lado de uno u otro partido. También me alegra decir que ninguno de los partidos nos considera "los suyos".

P.: ¿Cómo calificas la preparación de los periodistas recién licenciados?
R.: Supongo que un periodista recién licenciado sabe tanto de su profesión y su carrera como un médico recién salido de la facultad sin hacer el MIR o como un arquitecto que no haya pisado una obra. La Facultad ofrece la oportunidad de acceder a unos conocimientos que te preparan para la profesión (luego está por ver si los alumnos la aprovechan). Pero será la realidad y el trabajo los que te forjarán como periodista.

P.: ¿Invitarías a tu hijo a estudiar Periodismo?
R.: Lo invitaría si supiera que eso lo disuadiría de hacer Periodismo. Confieso que preferiría que mi hijo no tuviera que hacer los sacrificios personales que exige la profesión, pero si se empeñara en ser periodista, y le tuviera a esta profesión el respeto que yo y su madre le tenemos, no tendría problema. Me sentiría incluso orgulloso. Preocupado, pero orgulloso.

sábado, 15 de mayo de 2010

Entrevista con el coach Rubén Turienzo



"El coaching ayuda a despertar las mentes, salir de la apatía y emprender la marcha"



Compartí con él un pequeño taller de comunicación de dieciséis horas, pero fue suficiente para aprender una lección importantísima que me está ayudando mucho. Me mostró el poder del entusiasmo y de la motivación. Durante un fin de semana, asistí como alumno a dos intensas sesiones de comunicación que impartió en Málaga y, a pesar del cansancio que seguro que arrastraba después de tantos días de duro trabajo, en ningún momento perdió la sonrisa, el buen humor y la energía. Rubén Turienzo nos hizo participar y nos transmitió el poder de la ilusión. De esto no hace ni un año y he comprobado, ahora como humilde formador y articulista bloguero, que el entusiasmo mueve montañas, no hay nada mejor y más sincero para cautivar a tu público. Hoy, Rubén nos brinda esta entrevista para que conozcamos su apasionante profesión: el coaching. Para mí, ha sido un gran descubrimiento.

Pregunta: ¿Qué es el coaching?
Respuesta: El coaching es un conjunto de herramientas y técnicas que son usadas por una persona para ayudar al desarrollo de otras. La metodología que se utiliza para ello está basada en la mayéutica de Sócrates, la cual supone la idea de que la verdad está oculta en la mente de cada ser humano. Sin embargo, lejos de ser algo filosófico o atribuirle un halo de divinidad, hay que dejar claro que el coaching y sus técnicas son procesos para la toma de conciencia y posterior creación de planes de acción para la superación de obstáculos y la consecución de objetivos.

P.: ¿Cómo nos puede ayudar en tiempos de crisis?
R.: El coaching nos puede ayudar siempre, ya que se trata de una fórmula para alcanzar metas. Sin embargo, en una época como la actual, el coaching tiene aun más relevancia ya que ayuda a despertar las mentes, salir de la apatía y emprender la marcha. Gracias al coaching revisamos nuestras creencias, planos mentales, formas de trabajar o valores y analizamos como crear nuevas oportunidades, trazamos hojas de ruta eficaces y descubrimos un nuevo camino a seguir sólido, concreto, tangible y orientado al éxito.

P.: ¿Qué necesitamos para hacer realidad nuestros proyectos profesionales?
R.: Valor, perseverancia y metodología. Valor, para atreverse a dar el paso y no dejar que nuestra gran idea se oxide inmovilizada por el miedo. Perseverancia para resistir a los ataques que sufriremos en nuestro proyecto, desde las opiniones negativas y conservadoras que intentarán castigar nuestro emprendizaje, hasta las agresiones directas de quienes se sientan amenazados por nuestra vitalidad, ganas y oferta. Y por último, metodología. Si no sabemos cómo trazar nuestro rumbo, jamás podremos llegar a nuestro puerto, por mucho valor que tengamos y muy perseverantes que seamos. Hay que aprender a establecer una metodología clara y depurada para poder canalizar todo ese esfuerzo que nuestro proyecto empresarial nos requerirá.

P.: ¿De qué nos hablas en tu nuevo libro, 'Saca la lengua'?
R.: Saca la lengua es un libro atípico en unas fechas como estas, pero a su vez, necesario. Engloba todas las técnicas necesarias para alcanzar una correcta influencia social y que nuestra capacidad de persuasión social aumente. Es un libro que potencia con herramientas claras nuestra capacidad a la hora de expresar nuestras ideas, escribir un discurso, dirigirnos a otras personas, crear una sólida marca personal, desarrollar un plan estratégico social, así como aprender a desbloquearnos o generar nuevas oportunidades de éxito. Con ello y si seguimos los pasos que poco a poco se van detallando, todo lector podrá crear su propio modelo y acercarse un poco más a ser la opción elegida.

P.: ¿Qué es Innfluencia?
R.: Innfluencia es un proyecto empresarial que engloba los servicios derivados de la influencia social. Es una respuesta a esas personas u organizaciones que necesitan crear un mensaje poderoso, establecer una correcta red de persuasión o transmitir con eficacia sus ideas. Desde un nuevo prisma, se ayuda por medio del cine, la música, los talleres de habilidades y las plataformas 2.0, creando proyectos poderosos y visibles. Innovamos en la metodología entendiendo que la situación actual requiere de sesiones de impacto eficaz en un menor tiempo de reacción. Si necesitas potenciar tu influencia social, desde Innfluencia te ayudamos a conseguirlo.

P.: Además de psicología y coaching, estudiaste Historia del Arte, ¿te ayuda en algo?
R.: Hay una realidad que yo siempre recomiendo y es abrir los ojos y descubrir nuestro entorno. Mis conocimientos sobre arte me ayudan a crear nuevos ejemplos, perspectivas o metodologías para aplicar las enseñanzas del tradicional management. Por regla general el arte provoca mucho interés, pero existe un gran desconocimiento sobre los artistas y sus vidas, algo que en mis conferencias siempre intento incluir en algún guiño.


P.: Confiésanos una de tus metas para 2010.
R.: En este 2010 tengo algunas metas menos precisas que en años anteriores, sin embargo existe una meta que me gustaría compartir. Me apetece escribir una novela. Tengo varias ideas, documentación suficiente y la trama estructurada y sólo necesito el tiempo para ejecutar la escritura. Espero terminar con los proyectos que ahora tengo entre manos y emprender esta aventura a partir del verano.

P.: Sabemos que eres un gran aficionado al cine, recomiéndanos una buena peli.
R.: Podría no parar de decir películas buenas y recomendables je, je, je. La verdad es que el cine tiene la grandeza de ofrecernos enseñanzas en cada fotograma y por ello utilizo mucho el 7º arte en mis clases y conferencias para facilitar la comprensión. Pero centrémonos en la cartelera actual y así al menos acotamos algo las opciones. Si queremos comprender el proceso por el cual nos cuesta tanto tomar decisiones, podemos acudir a ver la Alicia de Burton. Si nos apetece una película algo más dura, pero con la capacidad para hacernos ver la importancia en nuestras vidas y en las de quien nos rodea, de nuestras acciones y decisiones, recomiendo cinco minutos de gloria. La importancia de comprender otras realidades y buscar la motivación común en cómo entrenar tu dragón o sencillamente reírnos bastante y analizar la importancia de quererse en que se mueran los feos, son buenas opciones también.

Aquí podéis encontrar a Rubén Turienzo: http://rubenturienzo.com