martes, 8 de agosto de 2017
El diagnóstico de Podemos: La crisis de Régimen
“Con frecuencia el pasado se construye como una genealogía
naturalizadora y legitimadora del presente.”
Josep Fontana, prólogo de El PCE y
el PSOE en la Transición.
Artículo de colaboración de Alexis Lara, sociólogo
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| Alexis Lara, sociólogo. |
Tras la muerte de Franco el cambio hacia el nuevo
modelo se produce desde arriba. Es
decir, creado y transmitido por las élites para configurar los marcos de
significado que operan en la opinión pública. Se trataba de una situación
basada en el consenso y con el objetivo de representar –como cualquier otro
régimen– el interés general. El consenso se presentaba como algo bueno en sí
mismo, prevenía “que nos matásemos entre nosotros” y presentó la transición
como un punto de partida para seguir avanzando hacia un país más moderno. No
obstante, tras el 23F, el Régimen del 78 se convirtió definitivamente
en el punto de llegada.
Este proceso produjo un equilibrio de fuerzas
políticas que acaba congelándose en un momento dado mediante unas instituciones
(ejército, Iglesia, medios de comunicación…) que generan unos motivos para la
obediencia y para la interpretación de la realidad. El Régimen del 78 consiguió así que sus ideas se convirtieran en
hegemónicas, adaptándose en la sociedad recientemente creada y banalizándose,
de modo que sus prácticas sociales se convierten en rutinarias. La lealtad de
los ciudadanos al sistema acaba por cerrar el círculo del mito fundacional de la democracia española.
Durante los años posteriores a este proceso, comenzó a
fraguarse un nuevo sentido común, es
decir, “aquel conjunto de suposiciones inconsciente que aparece como una parte
natural, transparente e innegable de la estructura del mundo” (Geertz, 1975),
alrededor de un orden institucional que permitía al poder estar fuera del
conflicto y con sus símbolos (himno, bandera, escudo…), sus rituales y sus
entidades (monarquía, estado autonómico, bipartidismo…) presentándose como una
suerte de consenso indisoluble. Esto posibilita que exista gente que interprete
la transición como una biografía personal y que cuando esta se cuestione, estas
mismas personas se vean atacadas, dado que han construido su vida alrededor de
este mito fundacional de la democracia española, un hecho que apela a emociones
y sentimientos. En última instancia, el conjunto de ideas triunfadoras del
proyecto constituyen la realidad para muchos españoles “para lo cual es
necesario a su vez haber caído en la cuenta de que en ell[a]s lo que está en
juego no es tanto la verdad, sino el cumplimiento de un conjunto de funciones
sociales como la estabilidad, el entretenimiento, la absorción de la
inseguridad o la creación de buena consciencia” (Innerarity, 2006).
Fue, por tanto, un proceso de comunicación política
exitoso, consiguiendo, al mismo tiempo, la neutralización de la oposición
mediante la integración de algunas de sus demandas, estrategia que permitió la
desmovilización de algunos sectores. En este contexto, “uno puede opinar de lo
que quiera de esos temas, pero precisamente de esos y no de otros. Se acepta
cualquier opinión con tal de que permanezca dentro de ese marco temático de
referencia” (Innerarity, 2006). Con esto, se estableció el sistema de partidos
de la transición (1977-1982), una correlación de fuerzas “que dio lugar, en un
primer momento, a un sistema de partidos de pluralismo
limitado, donde los partidos moderados de izquierda (PSOE) y derecha (UCD)
ocuparon el grueso del espectro político, dejando poco margen de actuación a
los partidos más radicales (AP y PCE)” (González, 2013). De hecho, el
comportamiento electoral de los españoles desde 1977 hasta la actualidad se ha
basado en la moderación y la estabilidad, distribución por la cual el partido
que es capaz de transmitir estas ideas, acaba ganando las elecciones.
Este tablero político
será fundamental para entender la estrategia de comunicación política de
Podemos. Todo aquello que saliese del marco conceptual de la transición y del
consenso generado, era desplazado a los extremos dejándolo apenas sin
posibilidades políticas dado que el frame
“implica valores y sentimientos de los que las audiencias son generalmente
inconscientes. Y ese lenguaje bien armado con sus implicaciones morales y
emocionales tiene el poder de definir las realidades una vez introducido y
reiterado en los medios de comunicación” (Lakoff, 2007). El frame,
efectivamente, era ese consenso sobre los cimientos fundamentales del 78.
Los pilares en los
que se sustentaba el mito de la transición –monarquía, bipartidismo y estado
autonómico– se están reformulando.
Podemos aprovechó la ocasión para reenmarcar la situación actual y para
plantear un nuevo tablero político fuera del eje ideológico izquierda-derecha
(aunque tras las elecciones generales de 2016 el eje ha recuperado fuerza).
Pese a todo, su comunicación política se ha basado en polarizar entre los de
arriba y los de abajo, la casta y el pueblo; las élites y la gente y por
tanto apelar a un nuevo sujeto político colectivo aún por construir.
Bibliografía
González, JJ (2013) “Las elecciones
democráticas en España (1977-2011)”, P. 1 – 2
Innerarity, D. (2006) “El nuevo
espacio público”, Madrid. Espasa, pp. 82, 91
J. Andrade (2014) “El PCE y el PSOE
en la Transición. La evolución ideológica de la izquierda durante el proceso de
cambio político”, Siglo XXI de España, prólogo de Josep Fontana.
Lakoff, G. (2007) “No pienses en un
elefante”. Madrid. Foro Complutense, p. 2
Morán, M.L y Mosteyrín L.F. (2014)
“Encontrar la cultura: estrategias de indagación para el análisis
sociopolítico”, p. 46
Swidler A. (1996) “La cultura en
acción: símbolos y estrategias”, Zona Abierta 77/78, pp. 143
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** Puedes seguir a Alexis Lara en su cuenta de Twitter y leer más sobre su pensamiento AQUÍ.
miércoles, 19 de julio de 2017
7 maneras de iniciar una carrera en la política
Si finalizaste la carrera universitaria y estás revisando los prospectos de
trabajo, es importante determinar cuál es el área hacia la cual deseas
inclinarte. En el caso de aquellos interesados en iniciar su carrera política,
es importante identificar cómo lograrlo, ya que es un campo competitivo donde
tus pares también desearán obtener esa codiciada plaza que tienes a la vista.
Ante
este tipo de oportunidades, lo mejor es atender ciertos aspectos puntuales, tales
como participar en proyectos comunitarios, buscar experiencia laboral relevante
y adaptarla a tus solicitudes, lo que podría garantizar que le lleves la
delantera al resto de la competencia (https://gananci.com/consejos-para-una-entrevista-de-trabajo/).
De
ahí que se presenten estas siete maneras de iniciar una carrera en la política.
1. Para tu primer trabajo en política, es importante
perseverar
Lo
clave al iniciar es identificar todas las vacantes laborales y pasantías
posibles, para así iniciar el proceso de postulación. Asegúrate de tener algo
concreto en lo que puedas demostrar tu interés en la política y justifique el
inicio de tu carrera en esta área.
Por
ejemplo, ser voluntario en tu gobierno local o alguna organización de caridad,
las cuales siempre necesitan ayuda, es el tipo de experiencia que es valorada
de forma positiva. Usualmente, suele llegar un gran número de currículum vitae de
personas que quieren trabajar en política, pero no tienen nada en sus CV que demuestren
que están calificados para el trabajo.
2. Recuerda que tu entrevistador puede tener
opiniones políticas diferentes a las tuyas
A
menos que estés siendo entrevistado para un rol con un partido en particular,
siempre debes tener esto en cuenta. Existe la posibilidad de que las opiniones
que expreses ante una oficina ministerial u organización del Estado, sean
contrarias al partido de la persona que te entrevista, lo cual hará que no dejes
una buena impresión. Cuando
se habla de política en este tipo de entrevistas, trata de pensar más como un
periodista de algún medio, ofreciendo una evaluación justa en lugar de un
ataque partidista.
3. Asegúrate de que no estás aplicando para
cualquier cosa
Adapta
tus postulaciones a lo que es comprobable en tu resumen curricular. Aplica a
puestos de trabajo con parlamentarios o funcionarios de gobierno cuyos
intereses están estrechamente alineados con los tuyos y donde realmente puedas
demostrar que aportarás valor. Si
lo que deseas es destacar, cuanta más experiencia (pasantías o trabajos
formales) puedas demostrar en el área a la que estás aplicando será mejor, ya
que hará que te veas como un prospecto ideal.
4. Educación complementaria vs experiencia laboral
En
el caso de los trabajos en política, a menos que quieras ser un académico,
obtener otro título no te dará una ventaja. Para
encontrar la experiencia laboral pertinente, piensa en dónde deseas terminar
profesionalmente y haz una investigación sobre quién está trabajando en ese
campo. Una vez hecho esto, ponte en contacto con ese grupo de personas para solicitar
información e iniciar tu incursión en el mundo laboral.
5. Menos énfasis en el currículum vitae y más en las
cartas de recomendación
Trata
de personalizar tu currículum par el cargo de trabajo al cual estás aplicando y
diles por qué deseas trabajar para ellos. Personaliza con una carta de
presentación en la que demuestres interés por la posición a la que aspiras, y
considera incluir cartas de recomendación de personas con las que hayas
trabajado, bien sea en tus pasantías, organización no gubernamental, etc.
Si
un reclutador lee un CV genérico que no dice nada en particular de la persona,
lo podría rechazar al instante, así que trata de hacer que sea relevante para
el cargo al que aspiras.
6. Recuerda que se necesitan años para desarrollar
una carrera de tiempo completo en la política
Esto
es especialmente cierto si estás pensando en un nivel nacional. Muchos
candidatos potenciales pasan varias elecciones en cargos sin éxito hasta que tienen
la oportunidad de algo alcanzable. Trabajar
para un parlamentario y/o asambleísta es una gran manera de estar en el centro
del tema político y si esto no es algo que disfrutas, entonces trabajar en
asuntos públicos podría ser la próxima mejor opción.
7. Involúcrate en tantos eventos comunitarios como sea
posible
Habla
con los concejales locales o grupos políticos y pregunta si les gustaría contar
con tu ayuda o apoyo en un asunto local en particular. Esta es una buena manera
de construir una red de política local. Cada
área local tiene un núcleo sólido de fuertes grupos comunitarios que trabajan
por el bien de su localidad, y siempre son un buen lugar para empezar a
trabajar si realmente quieres hacer cambios en tu comunidad.
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La autora: Edith Gómez es editora en Gananci, apasionada del marketing digital y está especializada en comunicación 'online'. Se niega a irse a la cama cada noche sin haber aprendido algo nuevo. Le inquietan las ideas de negocio y, más aún, aportar una mirada creativa al pequeño mundo en el que vivimos.
Twitter: @edigomben.
viernes, 14 de julio de 2017
miércoles, 5 de julio de 2017
Turquía, la mayor cárcel de periodistas del mundo
Artículo de Beatriz Yubero para Cuadernos de Periodistas.
Etiquetas:
Beatriz Yubero,
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comunicación,
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Turquía
Cuadernos de Periodistas nº 34
‘Cuadernos de Periodistas’ analiza la invasión del espectáculo en la información televisiva
Entrevista con David Redoli, sociólogo
Rescato esta interesante entrevista sobre comunicación política con David Redoli, sociólogo y expresidente de ACOP.
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