jueves, 16 de diciembre de 2010

Adictos al cortoplacismo


El miércoles asistí en el auditorio del Museo Picasso de Málaga a un seminario de tendencias impartido por el doctor en Biología Juan Freire y el asesor de comunicación Antoni Gutiérrez-Rubí. Fue una de esas citas que te abren los ojos sobre realidades con las que convivimos diariamente pero que no apreciamos en toda su dimensión. Freire y Gutiérrez-Rubí nos hablaron sobre 32 tendencias de cambio que experimentará nuestra sociedad durante los próximos diez años. El impacto de la tecnología en la política, en los modelos de negocio y en la información o sus consecuencias organizativas tanto a nivel político como social o empresarial, fueron algunos de los temas que abordaron y que podéis consultar en '32 Tendencias de Cambio (2010-2020)', un libro que os podéis descargar gratuitamente.

Analizar los cambios que sufre nuestra sociedad (las tendencias) nos puede ayudar a imaginarnos qué pasará con lo que nos rodea (los escenarios resultantes de las tendencias). ¿A dónde nos llevan los avances tecnológicos? ¿En qué desembocará el cambio climático? ¿Cuáles serán las consecuencias de la baja natalidad que arrastra España? Son preguntas, entre un millón, de difícil respuesta, pero que merecen la atención de todos, especialmente, de las instituciones y de nuestros gobiernos.

El análisis de las tendencias es fundamental para prevenir males derivados de síntomas como la contaminación, el envejecimiento de la población o la brecha digital entre los que manejan las tecnologías y los que no. El estudio de los cambios que experimenta nuestra sociedad requiere años de mucho esfuerzo y medidas valientes (y a veces impopulares), pero no todo el mundo parece dispuesto a entregarse a esta tarea en tiempos en los que solo prima la inmediatez de los resultados.

Este mundo está enganchado al cortoplacismo en muchos ámbitos de la vida. Los gobiernos no miran más allá de los cuatro años que dura una legislatura, y buscan la rentabilidad electoral de proyectos a corto y medio plazo que no ayudan a salvar posibles escenarios negros previstos en un horizonte lejano. Pero esta adicción no solo afecta a los políticos, también la padecemos muchos ciudadanos, que exigimos a los gobiernos soluciones inmediatas para problemas graves que necesitan tratamientos duros y largos. Queremos terminar los primeros en el supermercado, llegar antes que el compañero a casa, no guardar cola en ningún sitio, lo queremos todo ya, al instante. Estamos perdiendo esa gran virtud llamada paciencia y la hemos sustituido por la reclamación y la exigencia continuas. No es éste, ni mucho menos, un alegato contra el sentido crítico de los ciudadanos, sino una defensa de la cordura y de la sensatez.

A los medios de comunicación les ocurre lo mismo. Su misión de fiscalización del poder se confunde muchas veces con exigencias imposibles en la resolución de problemas de extraordinaria envergadura. La Prensa reclama respuestas que no hay y arrastra a la clase política al error de la precipitación en la adopción de medidas improvisadas que no han tenido en cuenta ni las tendencias ni los posibles escenarios. No se hacen buenos diagnósticos y, por lo tanto, no se aplican los tratamientos más apropiados.

El cortoplacismo no es ajeno a las empresas, que adoptan estrategias que persiguen la rentabilidad al segundo descuidando factores que podrían mejorar su competencia y su estabilidad a largo plazo.

Evidentemente, esta adicción al cortoplacismo es más grave en las instituciones, que son las más obligadas a estudiar qué pasa a nuestro alrededor para prevenir posibles escenarios negativos para la sociedad. A veces, es positivo pararse y observar nuestro entorno y ver hacia dónde vamos. Puede que mientras hacemos esto nos lluevan chuzos de punta, puede que los medios de comunicación nos machaquen y los ciudadanos rocen la histeria, pero la política en mayúsculas debe otear el horizonte, allí está la verdad, allí está ese juez llamado tiempo que da y quita razones.

2 comentarios:

  1. Yo tampoco me cansaré de recalcar la necesidad de tener "lentes progresivas" y no sólo hacer las cosas y tomar las decisiones en función del "hoy"
    Pensemos también en el medio y el largo, es la única forma de que las cosas funcionen.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Hay que construir el futuro desde el presente.

    Gracias por participar.

    Un saludo.

    Juan Diego.

    ResponderEliminar