sábado, 18 de septiembre de 2010

Entrevista con Elsa González Díaz, presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España

"El intrusismo no es sólo una cuestión laboral, también genera confusión en la sociedad. Belén Esteban ha llegado a calificarse de periodista. Con eso lo digo todo"


Juan Diego Sánchez. La entrevista que os presento hoy tiene para mí un valor muy especial. Recoge problemas y retos importantísimos para los periodistas y para la calidad de nuestro sistema democrático que son tratados por una voz autorizada: la presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, Elsa González Díaz. Leed la entrevista con detenimiento porque encierra las claves de una profesión que, para muchos, es el cuarto poder: el periodismo. Estos días intentaré buscar a un empresario del sector que se preste a abordar con nosotros estos temas, ¿tendré suerte?


Juan Diego: ¿Qué papel tienen las asociaciones de periodistas?

Elsa: Las asociaciones de periodistas defienden los derechos de los profesionales de la información. Actúan de interlocutores con los poderes políticos y económicos en pro de la mejora de las condiciones profesionales y laborales de los periodistas y del periodismo español en general. Ofrecen además una serie de servicios de formación, asesoría y otras cuestiones comerciales (descuentos en productos habituales en el ejercicio periodístico) a sus asociados. La FAPE está constituida por 48 asociaciones federadas y 13 vinculadas o sectoriales, que en su conjunto representan a más de 20.000 asociados. Todas ellas velan por el buen periodismo, ejercido en condiciones óptimas.

JD.: ¿Está siendo la crisis especialmente cruel con el gremio?

Elsa: Somos uno de los colectivos profesionales más afectados. El número de periodistas inscritos en las listas del Servicio Estatal de Empleo, se ha duplicado en los últimos dos años hasta alcanzar los 6.000 profesionales. Mi predecesora, Magis Iglesias, fundó en noviembre de 2008, el Observatorio de la Crisis en los Medios, que desde entonces ha registrado la pérdida de 3.434 puestos de trabajo periodísticos. El cierre de medios de comunicación es una constante. Esta misma semana, la dirección de la agencia Colpisa amenazó con la extinción de la agencia, perteneciente al grupo Vocento, si los trabajadores no se avenían a una rebaja salarial del 10% y la pérdida de derechos sociales. No es el caso de Colpisa, que tiene 40 años de historia, pero al calor de la construcción muchos empresarios ajenos a los medios de comunicación fundaron diarios y pusieron en pie televisiones que luego abandonaron a su suerte, demostrando así desconocimiento del valor de la información periodística de calidad para la ciudadanía, valedora del derecho a informar y a recibir información que recoge el artículo 20 de nuestra Constitución. Un medio de comunicación no es una fábrica cualquiera. La ambición por obtener beneficios a corto plazo cavó la tumba de aquellos que no supieron entenderlo. En España llegaron a convivir más de 140 cabeceras sin que hubiera nicho para ellas. Esos pseudos empresarios de los medios no son conscientes de la herida que dejaron por no haber actuado con limpieza.

JD.: La precariedad laboral que sufren los periodistas no es nueva, ¿existe resignación en el colectivo?

Elsa: Lo señalé hace muy poco en la conferencia que dicté en el curso ‘Las convergencias comunicativas en la televisión’ de la Universidad del Mar en Murcia y muy recientemente hemos emitido un comunicado y enviado una carta a la Inspección de Trabajo llamando la atención sobre este tema. No nos resignamos, no, aunque muchos puedan creer que hay que tragar casi con todo al principio para poder aspirar a un futuro en esta profesión tan vocacional. En Murcia, denuncié que la precariedad se ha instalado en las redacciones, como un inquilino más y eso a fuerza de que los empresarios persiguen el equilibrio económico que no tienen a costa de los derechos laborales y profesionales de los periodistas. Es imposible conciliar, el término racionalización de horarios es un término ajeno a los medios con jornadas que se prolongan hasta el infinito y los salarios medios de esta profesión no pueden recibir otro calificativo que el de indignos. Los empresarios deberían ser conscientes de que, con condiciones como estas, redacciones reducidas al chasis y sobrecargas de tareas, el periodismo se resiente. Debemos recordarles su compromiso con el empleo periodístico de calidad, porque ese es también su compromiso con la ciudadanía, a la que la Constitución hace valedora de nuestro derecho a informar.

Por otro lado, nos preocupa la situación de los becarios que hacen prácticas en los medios de comunicación. Hemos remitido una carta a la Inspección de Trabajo mostrándole nuestra inquietud respecto de las condiciones en que se desarrolla este periodo de aprendizaje. También hemos requerido a los empresarios de los medios mejoras cualitativas en las circunstancias en que se desarrollan los periodos de prácticas, muchas veces irregularmente aprovechados para cubrir puestos de trabajo estructurales durante las vacaciones de parte de la plantilla. La precariedad es uno de los mayores enemigos de nuestra independencia y los jóvenes profesionales quienes peor pago reciben por su trabajo. Durante el periodo de prácticas profesionales muchas veces asumen responsabilidades fuera de su competencia, en jornadas innecesariamente prolongadas o a cambio de indignas contraprestaciones económicas. La crisis ha degradado aun más estas condiciones. Este verano, muchas secciones de medios de comunicación españoles quedaron a cargo de becarios.

JD.: ¿Es un problema menor el intrusismo laboral?

Elsa: El intrusismo laboral es un problema mayor. Soy partidaria de la titulación, y ambiciosa. La FAPE fija un exquisito criterio de admisión. Bien por la vía de la titulación en Periodismo o Comunicación o bien por la vía de la experiencia laboral demostrable. Una Comisión de Garantías se encarga de evaluar los expedientes dudosos para que todos los que conformemos esta casa seamos realmente periodistas. El intrusismo laboral no es sólo una cuestión laboral, también genera confusión en la sociedad. Belén Esteban ha llegado a calificarse de periodista. Con eso lo digo todo.

JD.: ¿Está la prensa escrita preparada para afrontar el desafío de los servicios que ofrece Internet?

Elsa: Lo está y los periodistas también debemos estarlo. No debemos perder ese tren, que es el futuro. Continuamente insisto en mirar a Internet como fuente de oportunidades laborales. La FAPE, en colaboración con la consultora Editrain, pondrá en marcha a finales del próximo mes de octubre la primera plataforma online de formación de periodistas en español. La mayoría de los cursos están dirigidos a formarnos en el universo digital de la información. El problema no es el soporte. Rigor y calidad son los dos primeros apellidos del periodismo, se presente donde se presente, en papel, web, pantalla u ondas hertzianas. Otra cosa es que los editores estén siendo conscientes de que deben adaptarse liderando proyectos creativos y económicamente viables. Pero el periodismo está preparado, de eso no hay duda.

JD.: ¿Percibe un excesivo posicionamiento ideológico de los medios?

Elsa: Los medios de comunicación españoles ostentan una línea editorial excesivamente política y eso no es bueno, porque en ocasiones contribuye a radicalizar el mensaje.

JD.: ¿Está afectando a la objetividad de los medios la creciente dependencia de las fuentes de financiación?

Elsa: Siempre ha sido así, pero no debemos olvidar que nuestro compromiso es con los lectores y audiencia, no con el banco o el supermercado que invierte tal cantidad de euros mensuales en una página de publicidad o en una cuña radiofónica.

JD.: ¿La actualidad política es tan conflictiva como la pintan los medios o abusan del enfoque polémico de la realidad?

Elsa: El periodista se limita a describir lo que ocurre y debe hacerlo con profesionalidad. Es decir, con verdad, contextualizando, jerarquizando la información, con criterio, consultando e investigando fuentes y, siempre, actuando en conciencia. El buen periodismo va mas allá de la verdad desnuda. Eso es información.

En ocasiones, los periodistas se ven arrastrados a no seguir pautas demasiado éticas, en un mercado tan complicado por el paro y la precariedad. Y muchos medios secundan intereses y ofrecen la realidad en tonos de parcialidad y controversia.

Los políticos aportan su ración de culpa al no favorecer, en ocasiones, la transparencia informativa, por ejemplo, rechazando las preguntas en sus comparecencias ante la prensa. Lo que está claro, sin embargo, es que la grave crisis económica domina la actualidad, con la consiguiente conflictividad y polémica, que a nadie se le escapa en una democracia donde el poder político tiene que rendir cuentas a los ciudadanos.

JD.: ¿Qué capacidad otorga a los medios para establecer la agenda de temas que preocupan a los ciudadanos?

Elsa: La capacidad de influencia de los medios sobre la sociedad debería ser mayor. Hemos perdido credibilidad y eso nos aleja del ciudadano. Tampoco ayudamos así a reforzar y mantener la libertad y la democracia. Hacemos un periodismo light y banal, en muchas ocasiones, y poco contrastado o repicando las notas de prensa, sin más. Y solo el rigor y el buen periodismo generan imagen y prestigio de los medios de comunicación y, por lo tanto, crédito social.

JD.: ¿Ve necesario apostar por lo que se dio en llamar hace décadas Periodismo Cívico? ¿Cómo lo hacemos?

Elsa: No creo en la existencia del llamado periodismo ciudadano. Los ciudadanos proporcionan información, no hacen periodismo. Me niego a denominar noticia a informaciones colgadas en la Red que no aplican los principios periodísticos del contraste de fuentes y contextualización. La maraña de información que circula por Internet nos hace más necesarios que nunca. Con motivo del Día Internacional de la Libertad de Prensa el pasado 3 de mayo, el manifiesto emitido por la FAPE decía que el periodismo es un servicio público. Ahí reside nuestra responsabilidad.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Entrevista con Pablo Burgué, coautor del libro 'Comunicación Sostenible'


"La empatía permite que te vean como alguien cercano, que tiene en cuenta los intereses de los demás"


Juan Diego Sánchez. Hace unos meses, mi amigo y profesor Francis Paniagua me sugirió que leyese un libro titulado Comunicación Sostenible, tomé nota del libro y ya lo tengo subrayado y resumido con las notas más interesantes. Me quedé con ganas de más y aquí os traigo hoy una entrevista con uno de sus autores. Conversamos con Pablo Burgué sobre algunos de los asuntos que, en compañía de Ángela Díaz y Pilar Pato, aborda en esta magnífica obra sobre comunicación. La comunicación sostenible, la importancia de la empatía y de la autoestima, la estructura de los discursos, el extraordinario valor de las ideas fuerza y los entresijos del lenguaje no verbal tienen un pequeño hueco en esta entrevista. Pablo es socio de la empresa consultora de recursos humanos Dynamis, es experto en políticas de formación y desarrollo y profesor en universidades y escuelas de negocios. Espero que os guste la entrevista. Por cierto, ¿tenéis interés en que entrevistemos a otros expertos en comunicación? ¿A quiénes? Mandadme un comentario e intentamos ficharlos para el blog.

Juan Diego: ¿Qué es la comunicación sostenible?
Pablo Burgué: Entendemos por comunicación sostenible a aquella que tiene en cuenta la durabilidad del mensaje y de quien lo emite. La comunicación sostenible es todo lo contrario a mensajes oportunistas y cortoplacistas y todo lo contrario a un comunicador que sólo se preocupa por el aquí y el ahora, sin tener en cuenta que, si no cuida su mensaje, pasado mañana nadie se acordará de él o, lo que es peor, se acordará de muy mala manera.

JD.: ¿Cómo influye nuestra autoestima en la forma de comunicarnos?
Pablo: La autoestima es esencial para la acción. Quien no cree en sí mismo, no se mueve o va dando “tumbos”. En este sentido, la autoestima es esencial para un comunicador que quiere ser persuasivo con su mensaje. El lenguaje no verbal pone de manifiesto con facilidad la ausencia de autoestima. Y la ausencia de autoestima no hace al comunicador más creíble. Si alguien no cree que puede ser un buen comunicador, seguro que no va a serlo.

JD.: ¿Qué aporta la empatía cuando hablamos en público?
Pablo: La empatía permite adaptar nuestro mensaje al auditorio, tanto en fondo como en forma. Permite que el interlocutor te perciba como alguien cercano, que te comprende y que tiene en cuenta tus intereses. Ser empático es difícil cuando no conoces a priori al auditorio, pero para un comunicador experto, siempre existen mensajes, fundamentalmente procedentes del lenguaje no verbal, que pueden ayudarte durante una presentación en público a saber si el mensaje está llegando o no, si está siendo comprendido y si está teniendo impacto.

JD.: ¿Qué estructura básica comparten los discursos?
Pablo: Todos los discursos tienen que tener una APERTURA, un DESARROLLO y un CIERRE. Los autores clásicos, como Aristóteles o Cicerón, añaden algunas fases más, pero nosotros consideramos que lo que siempre hay que respetar son las tres fases señaladas. Si analizamos los discursos en los que podamos estar como oyentes, comprobaremos que la apertura suele encontrarse siempre, el desarrollo, con mejor o peor orden, también. Pero muy a menudo no hay cierre, por la falta de tiempo o por ser considerada una fase prescindible. En nuestra opinión, es un gran error, porque el cierre permite sintetizar las ideas fuerza y captar el impacto que han tenido.

JD.: ¿Qué es una idea fuerza y cuáles son sus principales características?
Pablo: La idea fuerza es la esencia del mensaje. Por sí solas, han de reflejar un significado completo y específico. Una idea fuerza ha de ser breve, sencilla, memorable, inequívoca y, por supuesto, ha de estar relacionada con el discurso general. Todos recordamos el Yes, we can de Obama, un ejemplo perfecto de idea fuerza.

JD.: Algunos consejos prácticos sobre nuestro lenguaje no verbal.
Pablo: Es fundamental entrenarlo y solicitar feedback a personas sobre su impacto. Hay algo que no debemos olvidar: si un interlocutor percibe incoherencia entre el lenguaje verbal y no verbal, creerá antes al no verbal. Por eso es muy importante que exista coherencia entre lo que se dice y cómo se dice. Hay que buscar la naturalidad. Sería muy extraño que estuviéramos dando el pésame a una persona riendo a carcajadas. Por lo demás, cada espacio de comunicación requiere de un lenguaje no verbal diferente. No debe ser el mismo el lenguaje no verbal de alguien que está sentado alrededor de una mesa que el de alguien que está en un atril dando una conferencia.

JD.: Error más común en las intervenciones públicas en las que se ofrece un discurso.
Pablo: Si nos referimos a los políticos, consideramos que el error más frecuente es no construir un mensaje sostenible, y de ahí la escasa credibilidad con la que cuentan nuestros políticos en la actualidad. La comunicación política es completamente coyuntural y muy oportunista. En las intervenciones empresariales, académicas o similares, el error más común suele ser una mala estructura del discurso, que lo alarga innecesariamente y que no permite que luzcan con claridad las ideas fuerza.

JD.: Además de 'Comunicación Sostenible', ¿qué otras lecturas e iniciativas nos recomiendas para mejorar nuestra oratoria?
Pablo: Recomendaríamos a los clásicos, empezando por Aristóteles y Cicerón. Un clásico en lenguaje no verbal es el libro de Flora Davis: “Lenguaje no verbal”. E invitaríamos a leer (o ver) los discursos de presidentes norteamericanos como Kennedy, Clinton, Reagan u Obama. En todo caso, para ser un buen comunicador, más que leer mucho hay que entrenar mucho y comunicar mucho. Aquí la experiencia sí es un grado. Las horas de vuelo son importantes.

JD.: Otro consejo para los que quieran ser formadores en técnicas para comunicar mejor.
Pablo: No me atrevo a dar muchos consejos a compañeros... Sólo diría que dediquen más o menos el 90% de los cursos de formación que impartan a la parte práctica.

JD.: ¿Qué es Dynamis?
Pablo: Dynamis es una empresa consultora de Recursos Humanos que centra toda su actividad en tres campos, la COMUNICACIÓN, el LIDERAZGO y la GESTIÓN DEL CAMBIO. Impartimos mucha formación en estas materias tanto en el sector público como privado, y en el ámbito académico, donde somos profesores en universidades y escuelas de negocio. Además de ello, apoyamos a nuestros clientes a nivel de consultoría a medida para el desarrollo de estas materias.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Sólo piden libertad





Como os comenté hace unos días, navego entre cientos de noticias de la campaña electoral de las elecciones autonómicas andaluzas de 2008. Son la materia prima de mi tesis doctoral sobre comunicación política y opinión pública. Hoy, quiero hablar de un breve que me he encontrado en ABC y que transcribo literalmente. Se trata de una noticia que no me gustaría volver a leer en la próxima cita con las urnas. Espero que la Federación Andaluza de Asociaciones de Periodistas (ni ninguna otra) tenga motivos para hacer público comunicados para defender el trabajo de este gremio. El breve de ABC fue publicado el 7 de marzo de 2008 (esta información también apareció en otros periódicos como El País):

Periodistas "humillados" por los partidos

La Federación Andaluza de Asociaciones de Periodistas (FAAP) manifestó ayer su rechazo al uso que los partidos hacen durante la campaña electoral del trabajo de los periodistas por sentirse "humillados y utilizados" y han estimado que "ha llegado el momento de decir basta". El gremio no está dispuesto a permitir que su trabajo se vea mediatizado y escrutado y a que los periodistas se conviertan en moneda de cambio o en "títeres en manos de dirigentes de los partidos o asesores". Asimismo han rechazado que su trabajo sea analizado por juntas electorales y que estos organismos pretendan "erigirse en redactores jefes de los medios públicos".


Hasta aquí llega la escueta noticia de
ABC, suficiente para desear que en las próximas citas electorales los periodistas no se sientan en la obligación de pedir lo mínimo que se les puede dar: libertad.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Un proyecto que avanza: comunicacion-politica.com

El pequeño blog ha sido rebautizado a medias. La nueva dirección para entrar en esta ventana de contenidos es comunicacion-politica.com, aunque accederéis igualmente si ponéis comunicacionaladeriva.blogspot.com. Pero el blog mantendrá su nombre original: Comunicacion a la Deriva. Lo de cambiar la dirección sólo responde a la idea de situar mejor el blog en el sector en el que me muevo. Hoy es corta la entrada pero no quiero despedirme sin lanzaros una propuesta: ¡participad en el blog, espero vuestras opiniones y propuestas para mejorarlo. Gracias!

martes, 7 de septiembre de 2010

Asesora, pero no te pases




Anoche me tocó analizar las páginas que el El País le dedicó el 7 de marzo de 2008 a las elecciones autonómicas andaluzas. Es un trabajo de chinos que forma parte de mi tesis doctoral pero, entre otras cosas, me permite encontrar decenas y decenas de entrevistas, artículos, columnas y noticias interesantes para comentar en el blog. Ese día el diario dedicó dos páginas a una entrevista con el, por entonces, candidato socialista a la Presidencia de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves (ahora ministro y vicepresidente del Gobierno de Zapatero). Uno de los temas que sacó el periodista (Román Orozco) me viene como anillo al dedo para plantear una reflexión que os quería proponer desde hace tiempo: ¿hasta dónde debe llegar el papel de los asesores en las campañas electorales? Os paso un pequeño fragmento de la entrevista que no tiene desperdicio y que nos puede ayudar.

"Pregunta. Los asesores en las campañas electorales adquieren un poder excesivo. ¿Se ha dejado influenciar por ellos? ¿Cómo ha preparado esta campaña?

Respuesta. La preparación de los debates la he hecho con mis asesores. Hemos preparado papeles, contenidos, temas de gestión, de programa electoral. Si alguien piensa que tengo otros asesores que me dicen cómo debo poner la cara, qué ropa vestir, o que tienes que levantar las manos derecha o la izquierda, se equivoca. No lo acepto ni lo aceptaré en mi vida, y seguramente no sería capaz de hacerles caso.

P. Sin embargo, usted estaba en el cara a cara con [Javier] Arenas más relajado y sonriente.

R. Porque son conclusiones que saca uno mismo. Uno se critica y se autovalora. Fui consciente de que en el debate a cuatro estuve muy serio. Porque vas a tu casa y tu mujer te dice: 'Manolo, has estado muy serio'. Sucede que sabe que yo soy serio de por sí, y además algunos me dicen que la seriedad es un valor en mí.

P. ¿A su mujer sí le hace caso?

R. Sí, atiendo lo que me dice. Que me ponga una camisa que me sienta mejor que otra...

P. ¿La sonrisa del domingo también se debe a su mujer?

R. Como me dijo que había estado un poco serio, procuré estar más sonriente".

Es curioso que Chaves, un político muy veterano con muchas elecciones ganadas, diga que se apoya en los asesores para preparar los temas de un debate y no los quiera ni ver a la hora de manejar el lenguaje no verbal. Este último comunica más que el lenguaje verbal y resulta poco creíble la respuesta, pero vamos a darle el beneficio de la duda; Chaves dice la verdad: no acepta indicaciones sobre sus gestos ni vestuario (a pesar de que los dos debates en los que participó en las últimas elecciones autonómicas de 2008 estaban milimétricamente pactados, como los dos cara a cara de Zapatero y Rajoy).

¿Hace bien un político en poner esos límites a los asesores? ¿Hasta dónde deben llegar en lo que hacen o dicen los candidatos? En mi opinión, Chaves tiene parte de razón en el fondo de la cuestión que nos quiere transmitir: los candidatos no pueden ser máquinas, han de tener su propia personalidad y si la suya es "seria" y en ello ve un "valor" pues que la mantenga (nadie puede decir que electoralmente no le ha ido bien en las urnas). Los asesores buscan que sus candidatos parezcan cercanos, se muestren empáticos y se comuniquen con asertividad pero, a veces, se equivocan en el camino y machacan la personalidad propia del candidato para fabricar una máscara falsa que tarde o temprano termina por diluirse y mostrar lo que realmente oculta.

Los asesores tienen una misión muy importante en las campañas electorales y en el día a día de los políticos (las campañas duran 365 días al año), pero deben dejar un espacio a la naturalidad (coartada en exceso por los argumentarios). Lo ideal es que analicen las debilidades y fortalezas de los candidatos para no torpedear sus virtudes. Por otra parte, los que se dedican a la política sienten auténtico pavor por admitir que tienen asesores que les escriben los discursos o que les dicen qué deben ponerse. Sienten que está mal visto contar con estos profesionales porque los ciudadanos pueden ver en la figura del asesor a un auténtico manipulador.

Ante estos sentimientos, poco podemos hacer, pero sí debemos lanzar un mensaje: los asesores pueden ayudar mucho a los candidatos, no se debe menospreciar su pericia pero no todo es la imagen prefabricada, también hay que dejar espacio a la naturalidad, a la personalidad propia y sincera del político.


jueves, 2 de septiembre de 2010

Un titular demasiado optimista



"Los partidos dicen adiós a la crispación en campaña"
. Es uno de los titulares que desde hace días figura en la sección de Actualidad del blog. El buscador lo ha sacado del periódico La Razón, concretamente, de una noticia publicada el 29 de agosto sobre las elecciones autonómicas catalanas (que se celebrarán antes de que acabe 2010). Cada día me tropiezo con este llamativo titular y, sinceramente, no he podido resistir la tentación de comentar la noticia que encabeza.


¿Cómo es posible que los partidos políticos, aunque sean de Cataluña, hayan abandonado la "crispación" en campaña? ¿Qué pócima mágica han tomado los candidatos y estrategas electorales para brindar tal regalo a los ciudadanos de esta comunidad? La decepción es tremenda cuando leo el cuerpo de la noticia y compruebo que ese viaje imaginario a la moderación sólo consiste en el uso de Internet y de las redes sociales y en el cambio de unos cuantos lemas de precampaña.

El titular de La Razón es equiparable a noticias como el descubrimiento de un nuevo planeta con vida humana, el hallazgo del fármaco que acabará con la pandemia del Sida o la solución a los misterios del más allá. Quizá sea exagerado en las comparaciones, pero mucho tiene que cambiar en este país para que pasemos a otro modelo de campaña en regiones en las que tanto se juegan los partidos. Es posible que en Cataluña tengan otro 'talante', pero de un día para otro no se sustituyen las malas prácticas políticas por otras mejores; ya vemos cómo actúan sus diputados en Madrid, no tienen mucho ejemplo que dar a los parlamentarios de Andalucía, Galicia o País Vasco.

A pesar de todo, no doy por imposible uno giro paulatino en la forma de hacer campaña que nos lleve a planteamientos más moderados que alienten el interés y el ánimo de los ciudadanos.
Las encuestas (todas) hablan del hartazgo de la ciudadanía hacia la política y ahí tienen los partidos un motivo objetivo para virar y ofrecernos nuevas fórmulas de competencia electoral. No es suficiente con moderar el tono de las campañas en las citas electorales 'menores' si en las más reñidas o de mayor relevancia estratégica se rompen los límites de la ética y de la paciencia ciudadana.

jueves, 26 de agosto de 2010

Adiós



Los compañeros de Mijas Comunicación hemos perdido una parte de nuestros corazones. Hoy, Javi, operador de cámara y uno de los padres de 3.40 TV, ha lanzado a la vida su último aliento. Gigante de paso lento, mirada de pistolero, voz poderosa que no chirría, gruñón de inmensa ternura, te vas y nos dejas toda una eternidad de imágenes. ¿Por qué dices adiós tan pronto? Aún nos quedaba mucho que grabar, aún teníamos muchas ruedas de prensa que cubrir, aún tenía muchas llamadas que hacerte, aún duermen en el trastero montones de tontas discusiones de trabajo que, afortunadamente, terminarían bien, ¿por qué te vas, amigo?

Ayer, fuimos a verte. Tumbado, sin fuerzas, con el color de los que se van a despedir... pero te mantenías firme, en pie de guerra y enfadado con el mundo, como tantas otras veces. Cada expiración parecía la última, cada segundo de tu corazón era una lucha vital, agarrado con las yemas de los dedos al trocito de aire que podías robar. Ojos clavados en lo poco que queda de ti; alma que quiere seguir siendo cuerpo. En vano, abrigaban la esperanza de tu victoria, gigante que se diluye en el mar de sus ojos. Reflejo de un fugaz instante de tu pesadilla.

Nos quedamos sin tu maestría, sin tu ayuda, sin tu cautivadora sonrisa y sin tu inconfundible chulería madrileña. Amigo, hoy somos menos vida sin ti. Ya se fueron Alfredo y Antonio (nuestro rayito de luz), espero que los encuentres ahí arriba, la verdad es que sois un buen equipo y podéis montar magníficos reportajes, paisajes no os faltan ni protagonistas de primera línea.
Siempre es difícil decir adiós y no sé muy bien cómo hacerlo. Tu recuerdo se mantendrá en nosotros. Cierra los ojos, no temas; descansa, duerme en paz...

miércoles, 25 de agosto de 2010

Entrevista con José Luis del Campo Villares, manager & coach

"La falta de comunicación provoca un alto porcentaje de conflictos laborales"

Juan Diego Sánchez.
Dentro de unos días miles de españoles volverán a sus puestos de trabajo para retomar la rutina. Algunos regresarán como empleados y otros como jefes. De nuevo toca verse las caras y repetir aciertos, pero también muchos errores, en las difíciles relaciones que mantienen ambas partes. Hoy, de la mano del coach y manager José Luis del Campo Villares, hablamos de los problemas de comunicación que sufren empleados y jefes, un auténtico lastre para la productividad de las empresas e instituciones y para el buen ambiente de trabajo. Un tema que no deja indiferente a nadie y sobre el que todos tenemos una opinión (también podéis abrir el debate en Facebook).



Juan Diego: Cuando hablamos de comunicación interna (jefe-trabajador), ¿cuántos tipos de jefe hay?


José Luis: Yo creo que, en sentido estricto, jefe sólo hay uno, que es el nombre del puesto, lo que hay son diferentes aptitudes, habilidades y competencias que hacen que un jefe sea más un líder que un jefe a la antigua usanza. O sea, para mí la palabra 'jefe' es sólo un cargo. El jefe es el jefe, su conducta es lo que hace que parezca que hay más jefes (agresivo, asertivo y pasivo).

JD.: ¿Qué problemas se derivan de la incomunicación?

JL.: Fácil: todos. En las relaciones humanas, si algo existe, es comunicación (o no comunicación). Siempre se produce, con lo cual es imposible que cualquier cosa no pueda ser dialogada. Yo creo que un alto porcentaje de los conflictos laborales son por falta de comunicación.

JD.: ¿Qué podemos hacer para mejorar la relación del jefe con el resto de la plantilla?

JL.: Creo que lo principal en ese caso es la práctica de la escucha activa y la posterior asertividad en lo escuchado. Un empleado quiere ser tenido en cuenta, y eso implica escuchar lo que quiere decir y tenerlo en cuenta. Eso es el primer paso. Lugo ya vendrán muchas más cosas.

JD.: ¿Cotillean los trabajadores demasiado?

JL.: Siempre, pero eso es la comunicación informal que también se da en las organizaciones, es otro tipo de comunicación que existe y que bien gestionada es vital en muchas de ellas. Una falta de comunicación formal, deriva en la aparición de la informal, con lo cual, que los empleados cotilleen en exceso es debido a la mala comunicación formal u organizacional.

JD.: ¿Por qué hay directivos que apenas delegan responsabilidades y se empeñan en acumularlas?

JL.: Pregunta conflictiva, porque yo soy de los que dice que jefe, líder y directivo son cosas distintas. Directivo es el superior que sigue a rajatabla las órdenes y jerarquías de la organización y nunca pasa la línea marcada. Pero en concreto, saber delegar en cualquiera de las 3 figuras, implica saber con quien cuentas, conocer de verdad a las personas y tener confianza en ellas. Si no te preocupas en saber con quien cuentas, mal delegarás. Por lo tanto, muchos directivos, que después llevarán los méritos o los fracasos prefieren hacer todo ellos. En su defecto, delegar fracasos y atribuirse méritos, que es algo muy habitual entre directivos jefes (que no en líderes).

JD.: ¿Qué se debe hacer cuando se filtra algo importante a los trabajadores, en contra de la voluntad de la Dirección, que les afecta directamente pero que aún está pendiente de cerrar?

JL.: Eso es comunicación informal pura y dura. Ya te comenté que si se sabe gestionar es una fuente de feedback enorme, pero hay que saber manejar los tiempos. La comunicación informal siempre existe, sabiéndola llevar no tiene por qué ser perjudicial.

JD.: Algunos consejos básicos para que los trabajadores sientan que la empresa funciona bien y que está todo correctamente organizado.

JL.: Muchos. Pero todos se resumen en uno: que el jefe sea visto como un líder. Confiarán en él a ciegas y sabrán que sus decisiones siempre serán en beneficio del grupo y de sus miembros. Es la única forma de que sepan que todo va bien y generen la confianza necesaria.

JD.: ¿Qué puede hacer la empresa para 'animar' a los empleados sin motivación y aburridos con lo que hacen?

JL.: Difícil cuestión que la he vivido muchas veces. Lo primero es entrevistarse con el empleado e indagar en sus motivaciones. De ahí se derivarán las actuaciones a tomar, pero repito, lo importante es una escucha activa.

JD.: ¿Hay algún antídoto para que los trabajadores no vean a la empresa como algo ajeno a lo que lanzar continuas críticas, algunas razonadas y otras totalmente viscerales?

JL.: Yo creo que no. Eso siempre ocurrirá en menor o mayor medida. Es inevitable, pero sí se pueden mitigar sus efectos. La buena comunicación de arriba a abajo, la participación de todos en tomas de decisiones... todo ello ayuda a evitar que luego surjan críticas, ya que, probablemente, quien critique haya sido parte activa de la decisión tomada.

JD.: Mejor virtud y peor defecto de un jefe y de un empleado.

JL.: De un jefe, lo mejor: generar confianza en el equipo y lo peor: creerse el ombligo del equipo (individualismo). De un empleado, lo mejor: interés por el bien común de su equipo y lo peor: la crítica destructiva y negativa a colaborar.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Entrevista con Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación


Sobre el Gobierno: "La precipitación ha sido uno de sus fallos de comunicación"


Sobre el PP: "Ejerce la oposición de una manera inflexible"


Sobre los medios: "La gran politización existente hace mella en la valoración que la ciudadanía tiene de ellos y de los periodistas"



Juan Diego Sánchez. El mes de agosto me ha regalado una entrevista con mucha enjundia que quiero compartir con vosotros. Hoy, 'interrogo' a un asesor de comunicación con una perspectiva muy enganchada a la avalancha de novedades que el desarrollo tecnológico ofrece a la comunicación pública, social y política. Conocemos las reflexiones de Antoni Gutiérrez-Rubí sobre asuntos de enorme actualidad e importancia como las oportunidades comunicativas que nos ofrece la Red, los problemas de comunicación del Gobierno de Zapatero, las deficiencias de la labor de oposición del Partido Popular o la desafección ciudadana hacia la política. También hablamos de la Comunicación Política Cívica, expresión que empleo en el blog para definir la nueva forma de comunicar que necesitan los políticos, pero también los ciudadanos y la democracia. Antoni es asesor de comunicación, profesor de másteres y cursos de comunicación política, escritor, conferenciante... bueno... la verdad es que su currículum es demasiado largo como para detallarlo aquí. Conclusión: visita su web y lee esta entrevista.



Juan Diego: ¿Vive nuestro país en una campaña electoral permanente?

Antoni: Sí. Los procesos electorales han cambiado los últimos años debido a las nuevas tecnologías y al seguimiento político en televisión. No solo se lanzan mensajes durante el período de campaña electoral, sino que los mensajes son continuos, desde el día siguiente a las elecciones y hasta las siguientes.


JD.: ¿Está contaminado el discurso político por los principios del lenguaje publicitario (espectacularidad, fugacidad y vacuidad)?

A.: No del todo. Hay políticos que miden su mensaje teniendo en cuenta el público al que va dirigido y hay otros que buscan más la espectacularidad de su discurso, emitiendo mensajes que llaman la atención. En general, el discurso no es demasiado espectacular, sino más bien contenidos políticos no “contaminados” por el marketing. Tal vez eso hace que los discursos y los mensajes no lleguen tanto a la gente, ya que a menudo son demasiado técnicos o con demasiada “paja”, lo que los hace aburridos.


JD.: ¿Hablan los políticos de los temas que realmente preocupan a los ciudadanos?

A.: Suelen hablar de lo que les interesa a ellos y de lo que en ese momento es actual. Eso hace que a veces sean los temas que realmente preocupan a la ciudadanía y otras veces no sea así.


Además, los temas que preocupan a la ciudadanía suelen ser siempre los mismos durante un período de tiempo (desempleo, problemas económicos, la clase política (en tercer lugar, según la última encuesta del CIS, inmigración…). No pueden hablar siempre de lo mismo.


JD.: ¿Echa de menos más sentimiento o emoción en los discursos de los políticos españoles?

A.: James Baldwin, escritor afroamericano y uno de los más conocidos precursores del movimiento de derechos civiles, afirmaba: “Escribimos para cambiar el mundo (…). El mundo cambia en función de cómo lo ven las personas y si logramos alterar, aunque sólo sea un milímetro, la manera como miran la realidad, entonces podemos cambiarlo”. Sin embargo, la mayoría de nuestros políticos no leen sus discursos con ese sentimiento, sino con la idea de que lo que dicen saldrá mañana en la prensa, y pensando como dictar mejor esos discursos para que sean publicados en los medios de comunicación. En este sentido, quizá influye la demanda actual de los medios de comunicación en cuanto a la necesidad de frases más cortas, de inmediatez.


La oratoria de nuestros políticos no consigue normalmente llegar a nuestras emociones. Las palabras clave generan imágenes, consolidan marcos conceptuales previos y son la antesala de las emociones. Las emociones son la comprensión. Emocionarse y emocionar. Ésta es la clave. Emocionarse por el cambio social, por las nuevas ideas y por los retos.


JD.: A veces, los ministros se contradicen entre sí y, en otras ocasiones, el Ejecutivo anuncia públicamente medidas que finalmente retira o cambia sustancialmente. ¿Arrastra el Gobierno de Zapatero un problema de comunicación?

A.: En política, cuando hay errores en la gestión de la información, casi siempre hay un trasfondo de inadecuada, inexistente o ignorada estrategia de comunicación pública y política. Una información de calidad sobre los asuntos y servicios públicos es un síntoma de buen gobierno, sí; y también, de buena política.


Hacer política sin comunicación es el atajo más directo al desastre. Pero lo que es inexcusable, y un derecho ciudadano, es el rigor, la sobriedad y la ejecución eficiente de la información de la gestión pública.


La precipitación ha sido uno de los fallos de comunicación del gobierno Zapatero. Es la consecuencia lógica –y letal- de la falta de planificación. Se confunde celeridad con eficacia. Aceleración con rapidez. El resultado es que las acciones precipitadas, desconectadas y aisladas, inician procesos que no están maduros organizativamente. La precipitación desborda los recursos logísticos y técnicos por falta de capacidad de respuesta adecuada a la nueva demanda estimulada. Y el desencuentro entre el servicio público y la ciudadanía se lleva por delante la paciencia, primero; y la credibilidad, después.


JD.: ¿Y cómo lo está haciendo el Partido Popular?

A.: El Partido Popular ejerce de oposición, y lo hace de manera inflexible. Con el liderazgo de Mariano Rajoy, sus silencios, sus dudas, sus vacilaciones, sus cálculos, sus imprecisiones en la gestión interna de las innumerables crisis y convulsiones de la vida de su partido, han acentuado una percepción pública de líder pusilánime y con falta de coraje o determinación. A la impresión de que muchas veces no ha podido actuar con la energía y la libertad necesarias se ha sumado la creciente sensación de que tampoco sabía qué hacer o qué decir. Para compensarlo, quizás, ha gesticulado en exceso su crítica opositora, haciendo una política que se percibe muchas veces como excesiva, radical, invariable, inalterable… alimentando la idea de líder sin reflejos y poco moderado. Ha forzado la crítica con una actitud gestual y verbal que ha confundido, demasiadas veces, la firmeza con la brusquedad perdiendo atributos de moderación y pareciendo un líder poco atractivo, simpático y ecuánime.


Hay una sensación de que el Partido Popular, incluso con el “viento a favor” (deterioro de Zapatero, gravísima crisis económica, desgaste del poder…), no es capaz de aprovechar la situación para consolidar sus opciones y su liderazgo genera una sombra de duda sobre sus posibilidades y sus aptitudes.


JD.: ¿Qué opina del eterno enfoque conflictivo de la realidad que mantienen los medios de comunicación?

A.: Cada vez más, los medios de comunicación son más medios y menos comunicación. La gran politización existente hace mella en la valoración que la ciudadanía tiene de los medios y de los periodistas, y ese es el gran peligro existente para ellos. La ideologización constante no es algo nuevo, pero sí es algo que cada vez se radicaliza más.


La finalidad de la propaganda no es tanto la de informar sino la de hacer un uso sistemático de símbolos y palabras con la intención de alterar y controlar las opiniones públicas. Esta oferta comunicativa sólo suministra a sus espectadores, oyentes o lectores lo que quieren escuchar, redoblando las dosis de adoctrinamiento que generan dependencia emocional, al tiempo que construye una comunidad de pensamiento uniforme y exalta los sentimientos. El objetivo de la comunicación es, entonces, exaltar esas emociones para radicalizarlas en forma de pasiones. Pero ese no debería ser el objetivo prioritario de la comunicación.


JD.: ¿Participan activamente los ciudadanos en el proceso de comunicación política?

A.: Las nuevas tecnologías permiten que la ciudadanía pueda participar en la política y en la comunicación política desde sus casas y desde sus ordenadores. Blogs, redes sociales… permiten que cualquiera pueda ser un emisor de información. Los emisores ya no son solo los medios. Y permiten, además, el activismo político sin necesidad de ser militantes de un partido o tener que ir a reuniones físicas. Cualquiera puede ser un activista y difundir información política a sus contactos.

Sin embargo, no todos queremos participar en política, ni todos tenemos el mismo grado de implicación con una ideología determinada. La desafección política también hace daño a la ciudadanía que quiere dar a conocer sus mensajes.


JD.: ¿Qué ofrece Internet a la comunicación política?

A.: Hace diez años Google no existía. Hace ocho años no había blogs. Hace siete años no se enviaban SMS. Hace cinco años no existía Facebook ni Youtube. Hace dos años no sabíamos lo que era Twitter. Estamos tal vez en los diez años donde la sociedad y su adaptación a los cambios ha sido la más rápida de la historia.


En comunicación política también han llegado esos cambios. No se puede concebir una campaña electoral sin Internet, pero no hablamos de una página web, que ya se da por supuesta, sino de toda una estrategia de comunicación a través de la red, interactuando con los militantes, los simpatizantes y los potenciales votantes, y aprovechando la inmediatez y la infinidad de herramientas gratuitas existentes para organizarse, a través de la red, para realizar actividades presenciales.


Se trata de una comunicación que cada vez es menos un mensaje de un solo emisor (el político) sino que se convierte en un diálogo constante durante la campaña y durante todo el tiempo que dura la legislatura. Nos encontramos en una campaña permanente que tiene lugar online, con múltiples emisores y receptores de información, y donde para hacer política no es necesario pertenecer a ningún partido. La posibilidad de diálogo es lo que Internet permite a la comunicación política: Según una encuesta de 'Congressionnal Management Fondation', el “agrado” hacia un político aumenta cerca de un 20% después de hablar con él online.


JD.: Hace décadas se acuñó la expresión ‘Periodismo Cívico’, ¿podríamos hablar ahora de la necesidad de levantar los pilares de una ‘Comunicación Política Cívica’?

A.: Es necesaria esa comunicación política cívica, para restaurar la buena información y la participación de los ciudadanos en política. La desafección está haciendo mella en la población, que además no siente a los medios como informadores “imparciales”. Además, la sociedad actual no es como la de hace unas décadas. En la actualidad la gente no quiere ir a las sedes de los partidos ni quiere recibir argumentarios inamovibles y sin ningún diálogo. La vida móvil, la alergia orgánica de las fuerzas políticas a flexibilizar la vida del militante a formatos y prácticas digitales, asíncronas y más flexibles; así como el rigor formal de muchas reuniones, su previsibilidad y la constatación de que “todo el pescado ya está vendido” está alejando a propios y, más que nunca, a extraños. La sede se ha convertido en el símbolo de una política demasiado rígida y orgánica para una vida y una demanda más flexible y transversal. La gente se mueve a través de la red, y es a través de las redes como quieren encontrar a los partidos políticos y tener contacto con ellos. Se pasa de las sedes a las redes, y es un cambio importantísimo a la hora de entender la nueva política y la nueva sociedad.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Los periodistas también están en crisis




"La crisis económica está afectando a la situación laboral de los periodistas, que ven cómo su posición contractual se degrada, sus ingresos merman y la estabilidad en el empleo se convierte en un objetivo alcanzable sólo a largo plazo". Son unas líneas de la página 27 del Informe Anual de la Profesión Periodística 2009, un documento que edita la Asociación de la Prensa de Madrid (APM). Bajo la dirección de Pedro Farias y la coordinación Francisco Paniagua, dos profesores e investigadores de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga, este informe repasa asuntos tan importantes como la situación laboral de los periodistas, los problemas del gremio y los retos de los medios de comunicación.

Los informadores llevan meses hablando de los entresijos de la crisis y de cómo afecta a los diferentes sectores económicos, es su obligación, pero ¿quién habla de ellos? La profesión está rodeada de un halo romántico y bohemio que oculta una realidad muy dura: la crisis, tal y como nos dice el informe de la APM, "está siendo especialmente cruel con el sector de los medios de comunicación y sus profesionales". Según la encuesta que recoge este documento, el 38% de los 1.000 periodistas entrevistados asegura que ha tardado más de 12 años en lograr un contrato fijo; el 29'4%, afirma que durante 2009 sufrió recortes en el sueldo y casi un 17% se fue al paro. El 98% nos revela una realidad lamentable: la precariedad es estructural, es decir, tiene arraigo en la profesión o, lo que es lo mismo, antes la crisis (en tiempos de bonanza), los periodistas ya sufrían los problemas típicos de la inestabilidad laboral.

Por orden de importancia, las principales preocupaciones de los periodistas en relación a su profesión son:

1. Paro y precariedad laboral. Señalado como primer problema por el 41'3% de los encuestados.
2. Intrusismo laboral.
3. Baja remuneración.
4. Estudiantes realizando laborales profesionales.

5. Falta de independencia.
6. Falta de códigos éticos.

7. Baja cualificación.

8. Falta de prestigio.
9. Límites a la libertad de expresión.

10. Masificación.

La profesión periodística está siendo vapuleada laboral y éticamente. Nunca es bueno generalizar, pero sí debemos hablar de lo que es tendencia. La precariedad en los contratos y en las condiciones de trabajo es manifiestamente mejorable. Sinceramente, estoy cansado de que nos digan algunos que esta profesión es así: contratos patéticos, sueldos mediocres, horarios eternos e impagados... la profesión es como queremos que sea, quien no tenga recursos para dar unas condiciones de trabajo razonables que no monte un medio de comunicación y se dedique a otra cosa.

La precariedad está relacionada con el exceso de mano de obra (si pides más, te vas a la calle porque los hay que están dispuestos a trabajar por menos), estrategias de reducción de costes (si hay que recortar, los sueldos tiemblan) y la devaluación del puesto de trabajo (existe la creencia de que cualquiera puede hacer de periodista, por tanto, no se valora debidamente la actividad profesional. Todos tenemos derecho a la libertad de expresión y a informar, pero para ejercer como periodista hay que tener la correspondiente titulación, esto debería implantarse previa negociación con el sector y sin efectos retroactivos).

La de periodista también es una profesión vapuleada éticamente. La Prensa arrastra un posicionamiento ideológico excesivo y su enorme dependencia de determinadas fuentes de financiación dilapida su libertad. Esto se traduce en unos bajos índices de credibilidad ante los ciudadanos. La selección de contenidos y su enfoque están condicionados en demasiadas ocasiones por factores políticos, ideológicos y económicos que nada tienen que ver con los principios del periodismo. Lo mismo que no podemos obligar a un cirujano a operar sin anestesia, tampoco podemos obligar a los periodistas a amputar parte de la realidad para servir a intereses ajenos a lo que dicta el código deontológico de la profesión.

Estas miserias no afectan ni a todos los medios de comunicación ni a todos los periodistas ni a todos los directivos por igual, pero sí es cierto que es una realidad muy extendida, un auténtico cáncer que socava los mismos pilares de la democracia. Ésta no existe si no hay un sistema de medios plural y libre, y malvive si los profesionales que informan lo hacen bajo la lápida de la precariedad y de la frustración. Los que nos dedicamos a esto de contar historias, somos los primeros que debemos luchar por cambiar este panorama.