Hoy he quedado con mis amigos Mario Raya y José Rojo para ver las carreras de coches. Fernando Alonso ha vuelto a demostrar que es el mejor y se ha puesto en lo más alto de la clasificación del Mundial. Domingos como éste son especiales, el corazón bombea adrenalina por un tubo y esa sensación de estar al filo de un estallido de felicidad instantánea y fugaz me fascina. Pero estar con Mario y José tarde o temprano acaba en discusión (amistosa, pero calentita). Afortunadamente, todo empezó antes de las carreras y acabó con el pistoletazo de salida (un respeto a Fernando, por favor). Esta vez, el cambio de Gobierno marcó la tertulia. Hoy, le tocó abrir juego a José.
José: "Bueno Mario, ¿qué te parece la jugada de ZP, eh? No está mal, ¿verdad? ".
Mario: "Una nueva cortina de humo para que no se hable de los cuatro millones de parados".
José: "El tema es criticar por criticar, si hace algo lo criticamos porque hace algo, y si no hace nada lo criticamos porque no hace nada, sinceramente, no me parece justo".
Mario: "Pero es que es verdad. El problema no son los ministros, el problema es el presidente del Gobierno, que no se va".
José: "Ya estamos otra vez con el ¡váyase, señor González! Me parece poco democrático ese tipo de ideas, son las urnas las que quitan y ponen presidentes, Zapatero por lo menos hace algo y no permanece escondido en la madriguera".
Mario: "¿Lo dices por Rajoy?".
José: "¿Tú qué crees? Es muy descarada la estrategia de Rajoy. Callar para no decir que si fuese presidente también tendría que acometer duros recortes, los recortes que tantos votos está costando al PSOE".
Mario: "Es Zapatero el presidente, quien gobierna y quien debe dar la cara y tomar decisiones. Es Zapatero quien no reconoció la crisis en su momento, quien nos engañó a todos diciendo en 2008 que todo iba bien, fue él quien se durmió y no tomó las decisiones que debía tomar en su momento".
José: "ZP ya ha reconocido que se equivocó al no ver la crisis cuando todo el mundo la veía, pero sus decisiones, aunque marcadas por cierta indecisión, han sido valientes y nos llevan por el buen camino".
Mario: "¿Por el buen camino? ¡Por Dios! ¿Pero no ves los datos del paro? ¿No ves las noticias?".
José: "De verdad que no os entiendo a los del PP".
Mario: "Yo no soy del PP".
José: "Ya... seguro... ¿pero no ves que es imposible que en tan poco tiempo hagan efecto las medidas? Hay que darle tiempo al tiempo y el cambio de Gobierno es una medida más en el buen camino".
Mario: "La cuestión es que yo no creo en las medidas que ha tomado y el cambio de Gobierno es pura propaganda, sólo eso".
José: "Bueno... ya veremos quién tiene razón".
Final del partido. Discusión que se repite en miles de familias de este país. El debate está abierto, permanece vivo. Ahora... toca ver la Fórmula 1.
Puede parecerlo, pero el titular no incluye una errata. Zapatero, nuevamente, da un golpe de efecto para salir del pozo de las encuestas y tomar el rumbo de la bonanza económica. Una jugada que lanza como secretario general del PSOE y como presidente del Gobierno con la intención de sacar de la crisis electoral a los socialistas y de la crisis económica al país.
En este cambio de Gabinete, el veterano Rubalcaba será el hombre fuerte como vicepresidente primero, portavoz del Ejecutivo y ministro del Interior (no lo veo como candidato en 2012, aunque algunos analistas dicen que sí lo será). Entran el dialogante Valeriano Gómez (un histórico de UGT que llevará la cartera de Trabajo, a pesar de haber participado en las manifestaciones del 29-S) y el siempre sólido Ramón Jáuregui (pasa al Ministerio de la Presidencia). Igualdad y Vivienda se integran en otros ministerios y la andaluza Rosa Aguilar se queda con Medio Ambiente. De la camarilla que aterrizó en Moncloa con Zapatero en 2004 sólo queda Elega Salgado.
El presidente no tira la toalla, y hace bien. Zapatero quiere hacer todo lo posible para que Mariano Rajoy salga del cuartel general y explique con medidas concretas su hoja de ruta para salir de la crisis (auque no sea el presidente del Gobierno, como jefe de la oposición se espera de él que lo haga). Critican, no sin razón en algunas ocasiones, el optimismo antropológico del líder socialista, pero es esa forma 'alegre' de afrontar la realidad la que le impulsa a dar la cara y a poner las cosas difíciles al PP. La cuestión no es que Rajoy no trabaje o no asista a actos, el problema no es que el presidente de los populares no tenga propuestas concretas creíbles, el quid de la cuestión de la debilidad de Rajoy es que la imagen que proyecta es la del candidato que no dice lo que tiene que decir por miedo a equivocarse. Es probable que el político gallego tenga virtudes suficientes para hacerlo mejor que Zapatero, pero no es eso lo que perciben los españoles, según todas las encuestas.
El PP roza la victoria pero aún hay margen (aunque sea pequeño) para la derrota si no es más valiente y no explica con claridad por qué deben creer en él. Ahora, da la sensación de que las elecciones no las ganará el PP sino que las perderá el PSOE. Parece que los ciudadanos dejarán de votar a los socialistas y no que más electores (en masa) se decantarán por los populares.
Zapatero ha movido ficha para salir de las crisis y para darse una nueva oportunidad como candidato. Tiempo al tiempo.
"Es posible la democracia electrónica, democracia instantánea, pero los políticos no parecen estar por la labor"
Juan Diego Sánchez. Tras leer dos de sus muchos libros, lo tuve claro: tengo que invitarlo a participar en Comunicación a la Deriva. El profesor Javier del Rey Morató nos habla en esta entrevista de las oportunidades que ofrece Internet tanto para fomentar la participación ciudadana en nuestra democracia como para reforzar su menguante representatividad. Os invito a que comentéis los asuntos que abordamos (temas de campaña, Comunicación Política Cívica, el poder de las palabras, etc.) y a que leáis su obra 'Comunicación Política, Internet y Campañas Electorales. De la teledemocracia a la ciberdemocr@cia' (Tecnos, Madrid, 2007).
Juan Diego: ¿Qué es la ciberdemocracia?
Javier: La ciberdemocracia es menos una realidad política actual que un "wishfull thinking". Se trata, en principio, de una apuesta por el futuro que la tecnología multimedia de Internet tendrá en la evolución de las modernas democracias. Es lo cierto que, en el propio origen de la democracia moderna, está su limitación y su problema de credibilidad, que la tecnología de Internet podrá -en principio- aliviar, aunque no resolver, porque de alivios hablamos, y no de soluciones. Internet podrá incrementar la participación, en una forma política que no contempla la participación -sólo la de las urnas-, pues no se define como participativa sino como representativa. Y la Ciberdemocracia apunta a impulsar nuevas formas de participación, y tal vez a conseguir que evolucione la representación, que es una categoría claramente deficitaria, siendo su déficit un escándalo de la democracia moderna. Se trata de conseguir, no una sociedad entera que participa en el debate político, y sí una masa crítica capaz de impulsar el debate y la participación, y -tal vez- de hacer evolucionar lo que hoy no es más que una poliarquía, que se organiza en forma partitocrática, hacia nuevas formas de democratización, hoy por hoy inéditas. Y no hay que confundir el impulso del e-Gobierno con la Ciberdemocracia: el primero pretende modernizar y hacer más efectivos los servicios a su cargo, y la segunda apunta a conseguir una democracia más creíble desde Internet. Insisto en que las categorías de esa modernización serían dos: la participación y la representación.
Juan Diego: ¿Votaremos algún día desde casa?
Javier: Técnicamente ya es posible. Pero hay resistencias. Y se habla de la posibilidad de un "pucherazo tecnológico". Y no sólo es posible votar desde casa en las elecciones generales. Es posible la democracia electrónica, democracia instantánea, capaz de convocar referéndums instantáneos sobre esta ley o aquella. Pero los políticos no parecen estar por la labor: quieren seguir controlando el "chiringuito" que regentan hoy a tiempo completo.
Juan Diego: ¿Vivimos en una democracia de ciudadanos o de espectadores?
Javier:Vivimos en una democracia de espectadores. Es la teledemocracia. A ella se le suma hoy Internet, y es pronto para decir cuáles serán los cambios.
Juan Diego: ¿Qué papel juegan las palabras en el discurso político?
Javier: Las palabras no describen la realidad, o no sólo la describen: las palabras crean la realidad. Por lo tanto, la elección de las palabras, y de los marcos que se utilizarán en el discurso político, es clave para el éxito de una estrategia política, y para el éxito de una determinada iniciativa legislativa. Por ejemplo, ante las críticas que ha recibido la ley de bodas homosexuales, la argumentación de Zapatero deja bien claro cuál es la importancia que las palabras juegan en el discurso político. Estas fueron las palabras del presidente: "Lo único que hemos hecho es ampliar los derechos sociales de los españoles". Y es que uno puede estar en contra de esa ley, que es discutible, y que me parece menos realista que la ley Chirac, pero no consigue estar en desacuerdo con las palabras del presidente, y puedo estar contra la ley de Zapatero, pero aceptar las palabras de Zapatero.
Juan Diego: ¿Qué importancia tiene la elección de los temas por los partidos en una campaña electoral?
Javier: Tiene una importancia relativa. Los temas, en parte, vienen de la agenda de los españoles y de la agenda de los medios. Pero, naturalmente, cada partido elige, no sólo los temas, sino su tratamiento. Para el PP podrá ser la crisis, y el paro, y la ineficacia del gobierno en el tratamiento de esos asuntos, y para el PSOE podrá ser el éxito en la lucha contra ETA, y la valentía con la que el Presidente asumió al final el desafío de la crisis. Cada uno presenta los temas, y el marco, y las palabras, del modo más favorable para su formación.
Juan Diego: ¿Quién cree que marca más la agenda de los temas que se abordan en campaña?
Javier:Ya quedó dicho antes, al menos en parte: hay la agenda de los ciudadanos, la de los medios, y la de cada partido. Hay interacciones entre ellas. Y cada partido hace lo que puede. No hay una respuesta de catecismo: y aunque hay teorías, es lo cierto que cada situación es única.
Juan Diego: Visto el constante partidismo y el electoralismo que caracterizan la acción de los partidos y de los gobernantes, ¿cree necesario trabajar por una Comunicación Política Cívica?
Javier:Claro que hay que trabajar por una Comunicación Política Cívica, que es la que se corresponde con la cultura política cívica, la única admisible en una democracia de calidad. Pero no vivimos en una democracia de calidad, sino en una teledemocracia. Son pocos los ciudadanos que tienen una cultura política cívica. Hay que actuar, desde las instituciones de enseñanza, y desde un periodismo televisivo distinto, que no se deslice por la lógica perversa de la emoción y del mercado. Pero esto es pedir peras al olmo y naranjas al olivo: no lo veremos.
"En televisión, sobra reality y falta investigación"
El titular es de una de las periodistas con más credibilidad de nuestro país. Concha García Campoy nos acompaña hoy en 'Comunicación a la Deriva' para ofrecernos algunas pinceladas sobre los medios de comunicación, la actualidad política y 'Las Mañanas de Cuatro'. Gracias, Concha, por compartir con nosotros este espacio de reflexión. Juan Diego: ¿Qué opinión tienes de la televisión que se hace en España? Concha García Campoy: Hay de todo, ahora, entramos en una auténtica locura con las digitales. Si bien hay programas amarillos muy llamativos, puedes encontrar, si los buscas, muy buenos programas de ficción e informativos. Sobra reality y falta investigación.
JD.: ¿Hay programas que echan por tierra la imagen de la profesión periodística?
Concha: Es que hay que ajustar los términos. Periodismo no es lo que se hace en muchos programas en los que se monta un circo con testimonios escandalosos previamente pagados. Eso es un tipo de espectáculo. El periodismo no es eso, la lástima es que pueda confundirse. La profesión periodística es ahora más necesaria que nunca.
JD.: ¿Cuáles son las señas de identidad de ‘Las Mañanas de Cuatro’? Concha: El programa ha ido cambiando, ahora es más corto. Es, sobre todo, una tertulia de análisis político con ventanas a la investigación, a las informaciones propias. JD.: Una pregunta para Zapatero y otra para Rajoy. Concha: Señor Zapatero, ¿se va a presentar a las próximas elecciones? Señor Rajoy, ¿no le duele que pueda ganar no por sus cualidades sino por los fallos de sus contrarios? JD.: ¿Crees que estamos en los inicios del poszapaterismo?
Concha: Todos los indicios apuntan en esa dirección. Pero yo no estoy segura.
JD.: Algo que te haya marcado en la vida. Concha: Familiarmente, ser supervivientes de las riadas en Tarrasa, Barcelona, cuando era muy pequeña. De mayor, el nacimiento de mis hijos. JD.: Cuéntanos alguna anécdota de los platós de Cuatro que te haga reír. Concha: Las salidas de tono de Arturo González me animan y me hacen reír. El otro día se lió diciendo algo de salir con el rabo entre las piernas y no sabíamos a dónde mirar. A veces nos dan ataques de risa colectivo cuando me lío con algo. JD.: Algún viaje que tengas pendiente. Concha: Uno impresionante: dar la vuelta al mundo.
JD.: Una buena película. Concha: ‘Breve encuentro’, de David Lean.
Las portadas digitales de los periódicos abren con el triunfo de Tomás Gómez sobre Trinidad Jiménez en las primarias de Madrid. La prensa ve en la victoria del secretario general de los socialistas de Madrid una monumental derrota de Zapatero. Con tintes de tragedia, algunos análisis políticos otorgan al resultado de la consulta a los militantes del PSM unas consecuencias catastróficas para el presidente del Gobierno, pero ¿qué pasa con el PSOE? ¿Lo que es malo para Zapatero es igualmente malo para el partido? No necesariamente tiene que ser así.
Zapatero fue demasiado explícito al apostar por Trinidad Jiménez y, al final, pasa lo que pasa. La derrota de la ministra de Sanidad era más que probable porque en estas elecciones votaban los militantes del PSM y no los votantes del PSM, lo que no es lo mismo. Ya se sabía que Gómez controlaba el partido en la Comunidad de Madrid y que, por tanto, jugaba con ventaja. Zapatero jugó sus cartas y perdió, ahora toca afrontar las consecuencias. En este revolcón, el presidente muestra debilidad pero el partido gana puntos en algunas facetas.
Las primarias (cuando no caen en la perversión del juego sucio) son un instrumento que democratiza la vida interna de los partidos. El 'dedismo' en el nombramiento de candidatos puede ser muy efectivo desde el punto de vista electoral, pero no es nada edificante cuando se coarta la voz de la militancia y se convierte en el único sistema de elección de candidatos. No defiendo con ello que las primarias se antepongan a cualquier circunstancia o necesidad del partido, pero sí soy de los que piensa que deberían tener un papel más destacado en la vida política de este país. ¿Cómo es posible que las formaciones políticas carezcan de tanta democracia interna? ¿Por qué convierten la disciplina de partido en la nueva Inquisición? ¿Qué pasa con la autocrítica? ¿Dónde quedó la reflexión libre de encorsetados argumentarios? El miedo a ofrecer una imagen de desunión se lleva por delante todo lo que encuentra en su camino, incluso la oportunidad de acercar la política a los ciudadanos.
Las primarias son sólo un ejemplo de la senda que deben seguir los partidos para mostrar otra cara: pluralidad, capacidad para abrir nuevos debates y soluciones a los problemas de la sociedad, creatividad en los canales de comunicación con la ciudadanía, valentía, capacidad de diálogo y de liderazgo, etc. Las primarias del PSM no son un error para el PSOE, son un acierto que fortalece la democracia. En las primarias también hay zancadillas y 'navajazos' pero es más apreciada que la ley de la imposición.
Quizá Zapatero pierda con las primarias (ya veremos si es para tanto, como dicen algunos), pero el PSOE gana, suma puntos en imagen e inyecta vida a las bases (de todas formas, el problema de Zapatero no son las primarias, sino la crisis económica). Nacen y caen líderes todos los días, pero las bases siempre están ahí, merecen un respeto y una oportunidad. Salvo en casos de extrema gravedad para un partido (parto de la idea de que Gómez no aparece en las encuestas como favorito ante Aguirre pero tampoco Jiménez), las primarias deben jugar su papel. Algún día ZP dejará de ser secretario general, pero el PSOE estará en pie o, al menos, los principios que defiende y que lo hacen fuerte.
Comunicación a la Deriva es un blog de comunicación política, oratoria y periodismo, pero también lo es de sentimientos, ¿o acaso las palabras y los pensamientos no se sustentan en ellos? Hoy me siento muy feliz, ha nacido mi pequeña Mara. Suave, rosita, dulce y, aunque sé que me dará mucho trabajo :-), la amo. Hoy tengo algo más por lo que seguir vivo. Son mi vida: Mara (la pequeña), Joaquín (el pequeño) y María (la que tiene todo el mérito de que existan: la mamá). Un abrazo a todos, amigos blogueros.
¿Cambiará en algo la política económica del Gobierno tras la huelga? ¿Creen los ciudadanos que el 29-S ha sido un éxito sindical o un fracaso que da oxígeno al Gobierno? Son dos preguntas clave de este miércoles tan esperado. En este artículo, me interesa la segunda pregunta por su enorme relación con los medios de comunicación.
Sin duda alguna, durante todo el 29-S y en los días posteriores, se realizarán miles de reflexiones en casa, en el trabajo o en la barra del bar sobre la jornada de protesta. Cada uno con su opinión, pero... ¿de dónde sale la materia prima que sustentan esas ideas? En buena medida, de los medios de comunicación. De los millones de ciudadanos que integramos este país, sólo unos pocos tienen información de primera mano para evaluar razonadamente el resultado de la huelga. La realidad que nos rodea es tan compleja, que necesitamos la orientación de los medios para que nos nutran de la materia prima (noticias, entrevistas, reportajes, opiniones, etc.) sobre la que se levantan nuestras reflexiones. Por tanto, independientemente del resultado real y objetivo de la huelga, en la opinión pública adquiere un peso extraordinario lo que diga la Prensa (televisión, radio, Internet y periódicos). Cada medio hará una lectura del 29-S y condicionará (mucho o poco, pero lo hará) el razonamiento (y el sentimiento) de los ciudadanos. Es el mismo caso de los debates electorales, ¿quién los gana? Pues salvo que alguno de los contendientes quede claramente noqueado, la respuesta dependerá en buena parte del medio que sigamos. Os pongo un ejemplo muy ilustrativo. Primer debate televisivo entre Zapatero y Rajoy con motivo de las elecciones generales, 25 de febrero de 2008, titulares de portada del día siguiente: ABC: "Rajoy arrincona a Zapatero en educación, inmigración, precios y ETA" PÚBLICO: "La crispación pierde a Rajoy" LA RAZÓN: "Rajoy gana la batalla de la confianza" EL PAÍS: "Zapatero y Rajoy se descalifican en un debate áspero e intenso" EL MUNDO: "Un Rajoy siempre al ataque obliga a Zapatero a escudarse en el pasado" En el segundo debate televisivo entre Zapatero y Rajoy (3 de marzo de 2008), el contraste de los titulares es mayor: ABC: "Rajoy resiste un debate que Zapatero intentó convertir en una bronca" PÚBLICO: "Rajoy no pasa el examen" LA RAZÓN: "Rajoy mantiene su ventaja aportando soluciones" EL PAÍS: "Zapatero combate con propuestas el mensaje catastrofista de Rajoy" EL MUNDO: "Rajoy reta en vano a Zapatero a que defienda el español en Cataluña" Tras leer los titulares, creo que sobran las palabras. El debate fue el mismo para todos los medios, pero cada uno saca sus propias conclusiones (totalmente contradictorias en algunos casos). En las tertulias de televisión y radio se dio idéntico panorama: resultados antagónicos de una única realidad. Al final, tanto en los debates electorales como en las huelgas y en tantas otras cosas de la vida, el veredicto de la opinión pública está marcado por la orientación de los medios.
Evidentemente, el juicio ciudadano también se ve influenciado por otros factores de peso como las predisposiciones ideológicas y las simpatías partidistas, y es que no somos marionetas al 100% en manos de la Prensa, ¡Dios nos libre de tal dictadura! A pesar de todo, mantengo que los medios tienen un gran poder de influencia, un poder que puede ser decisivo. ¿Cuál será la sentencia mediática de esta huelga? ¿Qué dirá la opinión pública?
Ya han probado el nuevo registro 'rosa' políticos de primera fila como Mariano Rajoy, José Blanco, Tomás Gómez o Trinidad Jiménez. Todo sea por la audiencia. El vicesecretario general de los socialistas lo resumió muy bien en su inesperada intervención enLa Noria(15 de mayo), uno de los programas que presenta el periodista Jordi González en Telecinco: "Yo tengo una máxima, el político tiene que ir donde está la gente y no al revés". De esta forma, José Blanco defendía su discutida participación en esta entrevista, en la que habló, entre otros temas, de las medidas de ajuste impulsadas por el Gobierno en medio de una gran polvareda mediática. El líder socialista cosechó un share del 17%, lo que supuso cerca de dos millones de espectadores. No está nada mal.
¿Deben aprovechar los políticos programas de este estilo para vender sus mensajes? Todo depende de cómo se desarrolle el espacio y del currículum del programa. En caso de que se trate de una entrevista realizada por profesionales, no veo inconveniente alguno en asistir a la cita. Ahora bien, si, por ejemplo, el programa es un atentado contra los derechos de las mujeres, la dignidad de determinadas etnias, avasalla los principios de la deontología periodística y cosas por el estilo, entonces, el político debe hacer un ejercicio de responsabilidad y no acudir a la cita porque no se respetan unos principios mínimos de rigor y decencia.
Estas apariciones son muy comunes en otros países, como Estados Unidos, y tienen algunas ventajas:
- Lanzar el mensaje a audiencias millonarias.
- Mostrar un lado más humano y cercano del político.
- Llegar a personas (votantes) que no frecuentan contenidos políticos. Lo cual no quiere decir que todos los que ven estos programas de tinte 'rosa' no son consumidores de información política.
A la hora de afrontar una intervención en un programa de papel cuché o de variedades, es importante que el político no olvide algunos consejos importantes:
- Lleva la lección bien aprendida, como si asistieses a un espacio de entrevistas políticas.
- Muéstrate cercano y humano. ¿Cómo hacerlo? Viste de una manera más informal (pero no te pases), cuenta anécdotas o alguna historia, no plantees una intervención antiadversario, no interrumpas y sé inteligente a la hora de afrontar las 'sorpresas' propias de estos programas (no esperes una entrevista sobria).
- No confundas cercanía con dártelas de gracioso sin tener gracia. No pierdas credibilidad, sin ella no eres nada.
- Por favor, sonríe.
- Evita las frases típicas de los argumentarios que tan poco gustan al ciudadano y que tanto aburren. Ejemplo: "El partido X es el partido de la corrupción o de la crisis".
- Aprovecha para ser constructivo, aporta soluciones, pero no des una lista infinita.
- Sé realista, no huyas de los problemas, pero inyecta optimismo a tus palabras. Los mensajes positivos (pero con los pies en el suelo) calan más en la gente.
- Espérate lo inesperado: bromas, salidas de tono de los contertulios, vídeos del pasado que te sonrojarán, afiladas preguntas del público cargadas de demagogia barata, etc. No todo el mundo es capaz de afrontar con garantías de éxito esta avalancha de cañonazos.
La lista de ideas para preparar una intervención en un programa 'rosa' es más larga, pero creo que el mensaje ha quedado claro, ¿verdad? Al parecer, con la proximidad de las elecciones autonómicas y municipales las apariciones televisivas de este tipo aumentarán, todo sea por los votos. El espectáculo está servido.
A los pies de un olivo. Cielo azul, leve brisa, pajarillos contentos y hormigas curiosas. Leo El País del domingo 19 de septiembre y me encuentro un magnífico artículo del genial Mario Vargas Llosa, bajo el título La era del bufón nos regala una reflexión muy interesante. Nos habla del proceso de espectacularización y banalización al que están sometidos los contenidos de los medios de comunicación, un fenómeno que, por desgracia, está calando en otros gremios: políticos, escritores, artistas, albañiles, fontaneros, abogados, etc. Me callo, que hable el maestro:
"Están obligados [*los medios de comunicación] a hacer lo que hacen porque eso es lo que esperan -lo que exigen- de ellos los lectores, oyentes o televidentes en el mundo entero: noticias que salgan de lo común, que rompan con la rutina de lo cotidiano, que sorprendan, desconcierten, escandalicen, asusten, y -sobre todo- entretengan y diviertan.
(...)
La información en nuestros días no puede ser seria, porque, si se empeña en serlo, desaparece o, en el mejor de los casos, se condena a las catacumbas. La inmensa mayoría de esa minoría que se interesa todavía por saber qué ocurre diariamente en los ámbitos políticos, económicos, sociales y culturales en el mundo, no quiere aburrirse leyendo, oyendo o viendo sesudos análisis ni complejas consideraciones, llenas de matices, sino entretenerse, pasar un rato ameno, que lo redima de la coyunda, las frustraciones y trajines del día. (...) Para tener derecho a la existencia y a prosperar los medios ahora no deben dar noticias sino ofrecer espectáculos, informaciones que por su color, humor, carácter tremendista, insólito, subido de tono, se parezcan a los reality shows, donde verdad y mentira se confunden igual que en la ficción.
(...)
Las secuelas no previstas de la entronización de la cultura del espectáculo -sus daños colaterales- son varias, y, principalmente, el protagonismo que en la sociedad de nuestro tiempo han alcanzado los bufones. (...) va modelando y convirtiendo poco a poco a sus políticos, sus intelectuales, sus artistas, sus periodistas, sus pastores o sacerdotes, y hasta sus científicos y militares, en bufones. Detrás de semejante espectáculo, muchas cosas comienzan a desbaratarse, las fronteras entre la verdad y la mentira por ejemplo, los valores morales, las formas artísticas, la naturaleza de las instituciones y, por supuesto, la vida política".
Vargas Llosa nos habla de un fenómeno que no es nuevo, ya lo han abordado antes otros intelectuales en profundidad, pero es tal su maestría con la pluma, que no he podido resistirme a la tentación de colgar algunos fragmentos de su artículo en el blog. No todos son bufones, pero sí hay demasiados y su semilla crece y crece cada día, sin descanso... sin temor.
"El intrusismo no es sólo una cuestión laboral, también genera confusión en la sociedad. Belén Esteban ha llegado a calificarse de periodista. Con eso lo digo todo"
Juan Diego Sánchez. La entrevista que os presento hoy tiene para mí un valor muy especial. Recoge problemas y retos importantísimos para los periodistas y para la calidad de nuestro sistema democrático que son tratados por una voz autorizada: la presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, Elsa González Díaz. Leed la entrevista con detenimiento porque encierra las claves de una profesión que, para muchos, es el cuarto poder: el periodismo. Estos días intentaré buscar a un empresario del sector que se preste a abordar con nosotros estos temas, ¿tendré suerte?
Juan Diego: ¿Qué papel tienen las asociaciones de periodistas?
Elsa: Las asociaciones de periodistas defienden los derechos de los profesionales de la información. Actúan de interlocutores con los poderes políticos y económicos en pro de la mejora de las condiciones profesionales y laborales de los periodistas y del periodismo español en general. Ofrecen además una serie de servicios de formación, asesoría y otras cuestiones comerciales (descuentos en productos habituales en el ejercicio periodístico) a sus asociados. La FAPE está constituida por 48 asociaciones federadas y 13 vinculadas o sectoriales, que en su conjunto representan a más de 20.000 asociados. Todas ellas velan por el buen periodismo, ejercido en condiciones óptimas.
JD.: ¿Está siendo la crisis especialmente cruel con el gremio?
Elsa: Somos uno de los colectivos profesionales más afectados. El número de periodistas inscritos en las listas del Servicio Estatal de Empleo, se ha duplicado en los últimos dos años hasta alcanzar los 6.000 profesionales. Mi predecesora, Magis Iglesias, fundó en noviembre de 2008, el Observatorio de la Crisis en los Medios, que desde entonces ha registrado la pérdida de 3.434 puestos de trabajo periodísticos. El cierre de medios de comunicación es una constante. Esta misma semana, la dirección de la agencia Colpisa amenazó con la extinción de la agencia, perteneciente al grupo Vocento, si los trabajadores no se avenían a una rebaja salarial del 10% y la pérdida de derechos sociales. No es el caso de Colpisa, que tiene 40 años de historia, pero al calor de la construcción muchos empresarios ajenos a los medios de comunicación fundaron diarios y pusieron en pie televisiones que luego abandonaron a su suerte, demostrando así desconocimiento del valor de la información periodística de calidad para la ciudadanía, valedora del derecho a informar y a recibir información que recoge el artículo 20 de nuestra Constitución. Un medio de comunicación no es una fábrica cualquiera. La ambición por obtener beneficios a corto plazo cavó la tumba de aquellos que no supieron entenderlo. En España llegaron a convivir más de 140 cabeceras sin que hubiera nicho para ellas. Esos pseudos empresarios de los medios no son conscientes de la herida que dejaron por no haber actuado con limpieza.
JD.: La precariedad laboral que sufren los periodistas no es nueva, ¿existe resignación en el colectivo?
Elsa: Lo señalé hace muy poco en la conferencia que dicté en el curso ‘Las convergencias comunicativas en la televisión’ de la Universidad del Mar en Murcia y muy recientemente hemos emitido un comunicado y enviado una carta a la Inspección de Trabajo llamando la atención sobre este tema. No nos resignamos, no, aunque muchos puedan creer que hay que tragar casi con todo al principio para poder aspirar a un futuro en esta profesión tan vocacional. En Murcia, denuncié que la precariedad se ha instalado en las redacciones, como un inquilino más y eso a fuerza de que los empresarios persiguen el equilibrio económico que no tienen a costa de los derechos laborales y profesionales de los periodistas. Es imposible conciliar, el término racionalización de horarios es un término ajeno a los medios con jornadas que se prolongan hasta el infinito y los salarios medios de esta profesión no pueden recibir otro calificativo que el de indignos. Los empresarios deberían ser conscientes de que, con condiciones como estas, redacciones reducidas al chasis y sobrecargas de tareas, el periodismo se resiente. Debemos recordarles su compromiso con el empleo periodístico de calidad, porque ese es también su compromiso con la ciudadanía, a la que la Constitución hace valedora de nuestro derecho a informar.
Por otro lado, nos preocupa la situación de los becarios que hacen prácticas en los medios de comunicación. Hemos remitido una carta a la Inspección de Trabajo mostrándole nuestra inquietud respecto de las condiciones en que se desarrolla este periodo de aprendizaje. También hemos requerido a los empresarios de los medios mejoras cualitativas en las circunstancias en que se desarrollan los periodos de prácticas, muchas veces irregularmente aprovechados para cubrir puestos de trabajo estructurales durante las vacaciones de parte de la plantilla. La precariedad es uno de los mayores enemigos de nuestra independencia y los jóvenes profesionales quienes peor pago reciben por su trabajo. Durante el periodo de prácticas profesionales muchas veces asumen responsabilidades fuera de su competencia, en jornadas innecesariamente prolongadas o a cambio de indignas contraprestaciones económicas. La crisis ha degradado aun más estas condiciones. Este verano, muchas secciones de medios de comunicación españoles quedaron a cargo de becarios.
JD.: ¿Es un problema menor el intrusismo laboral?
Elsa: El intrusismo laboral es un problema mayor. Soy partidaria de la titulación, y ambiciosa. La FAPE fija un exquisito criterio de admisión. Bien por la vía de la titulación en Periodismo o Comunicación o bien por la vía de la experiencia laboral demostrable. Una Comisión de Garantías se encarga de evaluar los expedientes dudosos para que todos los que conformemos esta casa seamos realmente periodistas. El intrusismo laboral no es sólo una cuestión laboral, también genera confusión en la sociedad. Belén Esteban ha llegado a calificarse de periodista. Con eso lo digo todo.
JD.: ¿Está la prensa escrita preparada para afrontar el desafío de los servicios que ofrece Internet?
Elsa: Lo está y los periodistas también debemos estarlo. No debemos perder ese tren, que es el futuro. Continuamente insisto en mirar a Internet como fuente de oportunidades laborales. La FAPE, en colaboración con la consultora Editrain, pondrá en marcha a finales del próximo mes de octubre la primera plataforma online de formación de periodistas en español. La mayoría de los cursos están dirigidos a formarnos en el universo digital de la información. El problema no es el soporte. Rigor y calidad son los dos primeros apellidos del periodismo, se presente donde se presente, en papel, web, pantalla u ondas hertzianas. Otra cosa es que los editores estén siendo conscientes de que deben adaptarse liderando proyectos creativos y económicamente viables. Pero el periodismo está preparado, de eso no hay duda.
JD.: ¿Percibe un excesivo posicionamiento ideológico de los medios?
Elsa: Los medios de comunicación españoles ostentan una línea editorial excesivamente política y eso no es bueno, porque en ocasiones contribuye a radicalizar el mensaje.
JD.: ¿Está afectando a la objetividad de los medios la creciente dependencia de las fuentes de financiación?
Elsa: Siempre ha sido así, pero no debemos olvidar que nuestro compromiso es con los lectores y audiencia, no con el banco o el supermercado que invierte tal cantidad de euros mensuales en una página de publicidad o en una cuña radiofónica.
JD.: ¿La actualidad política es tan conflictiva como la pintan los medios o abusan del enfoque polémico de la realidad?
Elsa: El periodista se limita a describir lo que ocurre y debe hacerlo con profesionalidad. Es decir, con verdad, contextualizando, jerarquizando la información, con criterio, consultando e investigando fuentes y, siempre, actuando en conciencia. El buen periodismo va mas allá de la verdad desnuda. Eso es información.
En ocasiones, los periodistas se ven arrastrados a no seguir pautas demasiado éticas, en un mercado tan complicado por el paro y la precariedad. Y muchos medios secundan intereses y ofrecen la realidad en tonos de parcialidad y controversia.
Los políticos aportan su ración de culpa al no favorecer, en ocasiones, la transparencia informativa, por ejemplo, rechazando las preguntas en sus comparecencias ante la prensa. Lo que está claro, sin embargo, es que la grave crisis económica domina la actualidad, con la consiguiente conflictividad y polémica, que a nadie se le escapa en una democracia donde el poder político tiene que rendir cuentas a los ciudadanos.
JD.: ¿Qué capacidad otorga a los medios para establecer la agenda de temas que preocupan a los ciudadanos?
Elsa:La capacidad de influencia de los medios sobre la sociedad debería ser mayor. Hemos perdido credibilidad y eso nos aleja del ciudadano. Tampoco ayudamos así a reforzar y mantener la libertad y la democracia. Hacemos un periodismo light y banal, en muchas ocasiones, y poco contrastado o repicando las notas de prensa, sin más. Y solo el rigor y el buen periodismo generan imagen y prestigio de los medios de comunicación y, por lo tanto, crédito social.
JD.: ¿Ve necesario apostar por lo que se dio en llamar hace décadas Periodismo Cívico? ¿Cómo lo hacemos?
Elsa: No creo en la existencia del llamado periodismo ciudadano. Los ciudadanos proporcionan información, no hacen periodismo. Me niego a denominar noticia a informaciones colgadas en la Red que no aplican los principios periodísticos del contraste de fuentes y contextualización. La maraña de información que circula por Internet nos hace más necesarios que nunca. Con motivo del Día Internacional de la Libertad de Prensa el pasado 3 de mayo, el manifiesto emitido por la FAPE decía que el periodismo es un servicio público. Ahí reside nuestra responsabilidad.